El inicio de esta semana marca un hito en los mercados financieros internacionales. El oro al contado ha consolidado su posición por encima de los 5,012 dólares por onza, una cifra impulsada por el temor a una guerra comercial a gran escala y la reconfiguración del sistema financiero global.
Claves del comportamiento del mercado:
Efecto Aranceles: Las políticas comerciales de la administración de Donald Trump han generado un flujo masivo de capital hacia activos de refugio seguro.
Debilidad del Dólar: El billete verde pierde fuerza frente a otras divisas, abriendo paso a un repunte del 2.1% en el precio del metal dorado.
Plata en ascenso: Tras alcanzar un máximo vertiginoso en enero, la plata al contado escala un 5.8%, cotizando en 82.49 dólares, reafirmando su valor tanto industrial como especulativo.
Los analistas coinciden en que la mirada de los inversores está puesta en la Reserva Federal. Con una inflación anual del 3.79% registrada en enero, cualquier pista sobre los dos recortes de tasas previstos para este 2026 será determinante para mantener el rally alcista de los metales.
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A diferencia del oro, la plata está viviendo una explosión de precios por su escasez física. En 2026, la demanda de plata para la fabricación de chips de Inteligencia Artificial y componentes de energías renovables ha superado oficialmente la capacidad de extracción de las minas. Esto ha creado un déficit estructural; los inversores ya no compran plata solo por miedo a la inflación, sino porque las industrias tecnológicas más grandes del mundo la necesitan desesperadamente para seguir operando.
