Monterrey.- La región noreste de México ha fortalecido su relación con Corea del Sur durante la última década. Nuevo León se convirtió en el centro de una de las inversiones asiáticas más importantes en la historia del país y, como resultado, la cultura coreana ha echado raíces en Monterrey.
El Mundial de 2026 fue una muestra de esa relación, que comenzó con acuerdos económicos y que, con el paso del tiempo, se ha extendido al intercambio de cultura, costumbres e incluso valores humanos.
La Selección de Corea del Sur visitó Monterrey para disputar su último partido de la Copa del Mundo el pasado 24 de junio. El conjunto asiático cayó 1-0 ante Sudáfrica y quedó eliminado en la Fase de Grupos.
Sin embargo, la fiesta coreana se presentó en tierras regias durante la presencia del equipo asiático. Decenas de aficionados acudieron a recibir a su selección con la intención de hacerla sentir como en casa.
Sofía es uno de esos ejemplos. La mujer coreana adaptó su nombre al español y acumula tres años viviendo en Nuevo León junto a su esposo, quien trabaja en la planta de KIA. La adaptación, aseguró, ha sido agradable gracias al entorno y a las costumbres regias, que cada vez se mezclan más con las de su país.
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“Me gustan las vistas montañosas, la comida es genial; por ejemplo, los tacos o el ceviche. (…) Sí he visto mucha gente coreana en Monterrey, tengo varios amigos coreanos aquí”, respondió mientras esperaba la llegada del equipo asiático afuera de un hotel en San Pedro.
A unos 50 kilómetros de ese punto se encuentra la planta de KIA Motors en Pesquería, una instalación que comenzó operaciones hace una década y que se mantiene como la única armadora de la compañía en América Latina.
Antes de entrar al corredor vial que conduce a la fábrica de 500 hectáreas, en una de las esquinas se encuentra el restaurante Mu Gung Hwa, cuyo nombre está inspirado en la flor nacional de Corea del Sur. El establecimiento ofrece una experiencia gastronómica cien por ciento asiática.
Sun Cho Park, encargada del negocio, relató que llegó a Nuevo León para reunirse con su esposo, quien ya tenía varios años trabajando para LG. Para ella, tanto el calor del clima como el de la gente fueron factores que la convencieron de rehacer su vida al otro lado del mundo.
“Hace mucho calor”, dijo con un español limitado, pero alegre.
“¿Les agradan los mexicanos?”, se le preguntó.
“Oh, sí, son muy amables y excelentes”, contestó.
Ella tampoco dejó pasar la oportunidad de sentirse más cerca de casa y ver jugar a su selección en el Estadio Monterrey, situación que le generó emoción, pese al asombro de haber tenido que desembolsar 30 mil pesos para las entradas.
Ricardo Lee, un ciudadano coreano que vive en la entidad desde hace casi una década, destacó que fue aquí donde encontró oportunidades laborales e incluso la posibilidad de encabezar un restaurante que abrió hace dos años.
“Una cosa que siempre he trabajado también es como traductor simultáneo de español e inglés coreano, y se me dio la oportunidad de trabajar en San Luis Potosí en una empresa. Esta empresa me transfirió a Saltillo y un conocido me decía que tenía potencial. Entonces, se me dio la oportunidad de venir aquí a Nuevo León”, relató.
La conexión entre regiomontanos y coreanos no se explica únicamente por la presencia de la comunidad asiática, sino también por el interés de las nuevas generaciones en conocer la forma de vivir y estudiar en Monterrey, señaló el cónsul honorario de Corea del Sur, Gregorio Canales Zambrano.
“Eso lo hemos visto bastante; hay mucho interés en la Universidad de Nuevo León. Tiene clases de coreano, hay intercambios académicos importantes, gente joven que va de aquí para allá y coreanos que vienen para acá.
“Creo que son ambientes muy diferentes, sobre todo para la juventud. En Corea existe un régimen de mucha disciplina y competencia. Yo creo que aquí les gusta mucho un ambiente de mayor libertad”, consideró.
