Estados Unidos.- El retiro de Terence Crawford sigue generando eco en el mundo del boxeo. A semanas de haber colgado los guantes, el estadounidense sorprendió con declaraciones directas sobre su combate frente a Saúl Álvarez, al asegurar que el mexicano no representó el desafío más complejo que enfrentó como profesional.
Crawford recordó la pelea disputada el pasado 14 de septiembre en la división de las 168 libras, en la que se impuso con claridad y despojó a Álvarez de los títulos del AMB, CMB, FIB y OMB. Más allá del impacto histórico del resultado, el excampeón estadounidense sostuvo que el desarrollo del combate fue distinto a lo que él mismo había anticipado.
“Pensé que iba a ser más difícil”, confesó Crawford durante una charla con el streamer Adin Ross. “Cuando empezó la pelea y sentí su ritmo, me di cuenta rápido de que lo tenía controlado. En los primeros rounds no me estaba soltando golpes, no intercambiábamos. Solo intentaba presionarme”, explicó.
El ahora expeleador detalló que la estrategia del mexicano jugó a su favor, pues cada intento de presión abría la puerta al contragolpe. Para Crawford, el combate estuvo marcado por una cautela excesiva de Álvarez, influida en gran parte por la narrativa previa al enfrentamiento.
Durante la promoción del duelo, gran parte del análisis giró en torno a la fortaleza física del tapatío y su supuesta capacidad para resistir cualquier castigo. Ese contexto, según Crawford, terminó por distorsionar la percepción real del combate.
“Se habló demasiado de lo grande que es, de su resistencia, de que me iba a noquear o pasar por encima. Nada de eso pasó”, señaló.
Crawford aseguró que esa expectativa generalizada provocó que su propio poder fuera subestimado, incluido por el propio Álvarez. “Nadie decía que yo podía lastimarlo. En la pelea se notó que respetó mi pegada, se frustró porque no podía creer que yo le conectara así”, afirmó.
Para el estadounidense, ese factor psicológico fue determinante. El ruido mediático previo al combate habría generado una falsa sensación de superioridad del lado mexicano, lo que terminó pesando en el ring. “Mucha gente subestimó mi fuerza y creo que Canelo también. Por eso se sorprendió”, sentenció.
Tras esa victoria y en medio de algunas diferencias con organismos del boxeo mundial, Crawford decidió cerrar su carrera convencido de haber alcanzado su punto más alto. A su juicio, después de vencer a Álvarez ya no quedaban cuentas pendientes arriba del cuadrilátero.
