Perú.- Hay historias que el futbol cuenta sin balón. La de Cliver Huamán —conocido como Pol Deportes— es una de ellas. Con 15 años, sin acreditación, sin cabina y sin pantalla propia, decidió que su voz debía escucharse en la Final de la Copa Libertadores. Y así fue: subió a un cerro en Ate, improvisó su “estudio” con un celular, un trípode y una ilusión desbordada, y narró el partido desde la distancia, como si la cancha estuviera a sus pies.
Para llegar ahí, tuvo que viajar cerca de 18 horas desde Andahuaylas hasta Lima. Nadie lo contrató; nadie lo invitó. Apostó por sí mismo. Lo demás lo hizo el futbol: su relato se volvió viral, y la imagen del adolescente relatando entre viento y neblina emocionó a miles.
Su vida cambió rápido. El joven narrador que se hizo famoso desde una ladera apareció días después en televisión nacional para narrar Sporting Cristal vs. Alianza Lima. Ya no era un chico con un micrófono improvisado: era un debutante frente a cámaras, vestido formal, con analistas a su lado y un país mirando.
Y el destino le regaló otro guiño: Julio César Uribe, referente del futbol peruano, le obsequió una camiseta especial. Un gesto cargado de simbolismo. Pol Deportes sonrió, agradeció, y resumió lo vivido en una frase que recorrió redes: “Hace unos días estaba narrando en el cerro de Ate. Hoy estoy acá. Esto es un sueño.”
Pero su historia no se detuvo ahí. Tras su exposición mediática, llegó una invitación inesperada: viajar a España para presenciar el Real Madrid–Manchester City de la próxima semana y conocer el diario MARCA, uno de los medios deportivos más influyentes del mundo. De un mirador sin cabina a pisar un palco europeo; de sostener un celular a estrechar manos profesionales; del cerro al Bernabéu.
Cliver ha conocido a su ídolo Paolo Guerrero, debutó en televisión, y ahora se prepara para vivir su primer viaje internacional como invitado especial. Todo antes de cumplir 16 años.
Su historia es un recordatorio de algo que el futbol repite, pero pocas veces demuestra con tanta claridad: los sueños no llegan por azar, se construyen con insistencia. Él lo hizo desde la periferia, con la voz temblando, con poca señal y mucho corazón.
