Seattle.- Los Seattle Seahawks firmaron una de las actuaciones más dominantes en la historia de la franquicia al destruir 41-6 a los San Francisco 49ers en la Ronda Divisional. Con este resultado, el equipo dirigido por Mike Macdonald rompió una sequía de 11 años sin llegar a estas instancias y se instaló formalmente en el Juego de Campeonato de la NFC, donde esperan al ganador del duelo entre Rams y Bears.
Desde el silbatazo inicial, el partido tuvo un solo dueño. Rashid Shaheed encendió los ánimos en Seattle al devolver la patada inicial 95 yardas hasta las diagonales, un golpe anímico del que los gambusinos nunca pudieron recuperarse. A partir de ahí, la defensa de Macdonald se convirtió en una pesadilla para Brock Purdy, forzando tres entregas de balón y limitando al ataque de San Francisco a solo 236 yardas totales, manteniendo a su rival sin anotaciones de siete puntos por segundo partido consecutivo.
La ofensiva terrestre fue el motor que sentenció la historia. Kenneth Walker III tuvo una noche de ensueño al sumar 116 yardas y tres touchdowns, uniéndose al legendario Shaun Alexander como los únicos jugadores en la historia de los Seahawks con un "hat-trick" terrestre en postemporada. Por su parte, el mariscal de campo Sam Darnold, quien llegó con dudas por una lesión en el oblicuo, manejó el juego con eficiencia, completando 12 de 17 pases y guiando series anotadoras que ampliaron la brecha desde la primera mitad.
La defensiva también brilló con luz propia; Ernest Jones IV fue la figura absoluta al registrar una intercepción y forzar un balón suelto, mientras que DeMarcus Lawrence y Leonard Williams colapsaron la bolsa de protección constantemente. Con una ventaja de 35 puntos, la más amplia en playoffs para el club desde el Super Bowl XLVIII, Seattle mandó un mensaje contundente al resto de la liga: están listos para pelear por el trofeo Vince Lombardi con una estructura sólida en equipos especiales, ataque y defensa.
