Melbourne (Australia).— El Abierto de Australia entra en una fase determinante este sábado con la disputa de los dieciseisavos de final, en una jornada que combina duelos de alto perfil en las principales canchas del complejo de Melbourne Park y una ola de calor extremo que ha obligado a la organización a modificar la programación para proteger la salud de los jugadores.
El italiano Jannik Sinner, actual campeón del torneo, buscará avanzar a los octavos de final cuando se mida al estadounidense Eliot Spizzirri, en un encuentro que lo mantiene como uno de los principales favoritos al título en el primer Grand Slam de la temporada. Sinner llega a esta instancia con paso firme y con la intención de defender el campeonato conseguido en Melbourne.
En la rama femenil, la campeona vigente Madison Keys enfrentará a la checa Karolina Pliskova, en uno de los partidos más atractivos de la jornada. Keys intentará imponer su potencia desde el fondo de la cancha ante una rival experimentada, ex número uno del mundo y habitual protagonista en torneos de Grand Slam.
La actividad también estará marcada por la presencia del serbio Novak Djokovic, máximo ganador en la historia del Abierto de Australia con diez títulos. Djokovic buscará su boleto a los octavos de final cuando enfrente al neerlandés Botic van de Zandschulp, en un duelo que concentra gran atención por el historial del serbio en Melbourne.
Más allá de lo deportivo, la jornada se ha visto condicionada por una ola de calor extremo que afecta a la ciudad de Melbourne. Las altas temperaturas han llevado a la organización del torneo a adelantar horarios y activar protocolos especiales para reducir los riesgos físicos de los tenistas, priorizando la salud e integridad de los participantes.
Las condiciones climáticas han generado preocupación dentro del circuito, luego de que varios jugadores expresaran su inconformidad por la exigencia física que representan los partidos bajo temperaturas elevadas. Incluso, una jugadora tuvo que ser retirada en silla de ruedas, evidenciando la dureza del contexto en el que se desarrolla la competencia.
El Abierto de Australia continúa así con una jornada intensa tanto dentro como fuera de la cancha, donde el avance en el cuadro principal y el manejo del calor extremo se convierten en factores determinantes en el desarrollo del primer Grand Slam del año.
