Australia.- Elena Rybakina conquistó el Abierto de Australia 2026 al derrotar a Aryna Sabalenka en una Final intensa disputada en la Rod Laver Arena. La kazaja se impuso por 6-4, 4-6 y 6-4 en un partido que duró 2 horas y 18 minutos, logrando así su segundo título de Grand Slam tras Wimbledon 2022.
El encuentro estuvo marcado por la potencia de ambas jugadoras y por la igualdad en los momentos clave. Rybakina tomó ventaja en el primer set gracias a un quiebre temprano y sostuvo el marcador con un alto porcentaje de primeros servicios. Sabalenka reaccionó en la segunda manga, elevando la intensidad desde la devolución y forzando intercambios más largos que incomodaron a su rival. Con un quiebre a mitad de set, la número uno del mundo igualó el duelo y llevó la definición a un tercer parcial lleno de tensión.
En el set decisivo, Sabalenka se adelantó 3-0 y parecía encaminada a repetir el título que había conseguido en 2023 y 2024. Sin embargo, Rybakina mantuvo la calma, ajustó la dirección de sus saques y recuperó terreno hasta empatar. Con 5-4 a su favor, cerró el partido con dos primeros servicios consecutivos sin devolución, desatando la celebración en Melbourne.
Rivalidad que marca el tenis femenino
La victoria de Rybakina supone un giro respecto a la final de 2023, cuando Sabalenka se llevó el título tras remontar un primer set adverso. Desde entonces, sus enfrentamientos han reflejado la paridad y el alto nivel de exigencia física y mental que caracteriza a ambas.
A sus 26 años, Rybakina confirma su condición de especialista en superficies rápidas y refuerza su posición entre las jugadoras más consistentes del circuito. Su estilo, basado en un servicio potente y golpes planos que acortan los puntos, la ha convertido en una rival temida en las rondas finales de los torneos más importantes.
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Por su parte, Sabalenka, pese a la derrota, ratifica su regularidad en el primer gran torneo del calendario y su capacidad para mantenerse en la élite del tenis femenino. La final en Melbourne no solo entregó un nuevo título de Grand Slam a Rybakina, sino que consolidó una de las rivalidades más atractivas del deporte actual.
Con este triunfo, la kazaja suma su segundo campeonato mayor y se afianza como protagonista en la nueva era del tenis femenino.