Milan.- A sus más de cuatro décadas ligado al olimpismo, Hubertus von Hohenlohe no solo mira hacia atrás como el pionero del esquí alpino mexicano, sino que observa con orgullo a la nueva generación de atletas que representará al país en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina 2026, a quienes asume como parte de su legado.
“Pues yo soy muy orgulloso porque pienso que un poco mis niños, mis bebés, que yo los he empujado, yo he tirado una piedra y la piedra empezó a rodar y rodar y rodar…”, expresó el seis veces olímpico, al referirse al crecimiento del esquí mexicano y a los atletas que hoy continúan el camino que él abrió.
En entrevista exclusiva con ABC Deportes, Von Hohenlohe habló sobre su papel como guía y referente, el significado de esta delegación mexicana y los contrastes entre el olimpismo que vivió en décadas pasadas y el deporte actual
—¿Qué representa para ti la historia de Sarah Schleper y su hijo Lasse Gaxiola, quienes competirán en esquí alpino por México en estos Juegos Olímpicos?
—“Es una historia muy especial. Es apenas la cuarta vez en más de cien años que una madre y un hijo compiten en los mismos Juegos Olímpicos. Me pone muy contento por ellos, porque yo los entreno, porque los va a unir para siempre. Poder vivir unos Juegos juntos es algo que no se olvida jamás”.
—¿Cómo ves a esta nueva generación de atletas mexicanos rumbo a Milano-Cortina 2026?
—“Tenemos cinco atletas compitiendo y eso ya es muy valioso. No creo que puedan hacerlo mucho mejor de lo que hicimos en los años 80 o 90, porque el apoyo sigue siendo limitado, pero lo importante es estar, hacerlo dignamente y quitarles el miedo de representar a todo un país”.
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—Has vivido dos épocas muy distintas del olimpismo. ¿Sientes que el deporte ha cambiado demasiado?
—“Sí, cambió mucho. Ahora todo es más materialista, está hecho para la televisión y para vender. Antes el atleta convivía, compartía y vivía el espíritu olímpico. Hoy hay demasiados eventos, demasiadas medallas, y se pierde un poco la esencia”.
—Después de tantos años, ¿qué recuerdo te define mejor como atleta?
—“Una vez, en una carrera en Eslovenia, alguien me preguntó si yo era el hijo de Hubertus von Hohenlohe, el que esquiaba en los 80. Cuando le dije que era yo, no lo podía creer. Luego de la bajada me dijo: ‘Nada mal para un hombre viejo’. Esa fue una de mis historias más intensas”.
