San Francisco.- Tom Brady dejó claro que no tomará partido en el Super Bowl LX. En la antesala del juego por el campeonato de la NFL, el exmariscal de campo aseguró que no tiene favorito y que no apoyará a los Patriotas de Nueva Inglaterra, equipo con el que construyó una de las etapas más exitosas en la historia de la liga.
“No tengo un equipo en esta pelea. Que gane el mejor equipo”, expresó Brady al ser cuestionado sobre su postura rumbo al partido en el que los Patriotas enfrentarán a los Halcones Marinos de Seattle.
Las declaraciones llaman la atención por el vínculo histórico que une a Brady con Nueva Inglaterra, franquicia con la que ganó seis títulos de Super Bowl y se convirtió en uno de los jugadores más influyentes del futbol americano profesional. Sin embargo, el propio exjugador reconoció que hoy vive una etapa distinta, tanto a nivel personal como profesional, lo que ha modificado la forma en la que se involucra con este tipo de eventos.
Aunque dejó claro que no animará directamente a su antiguo equipo, Brady señaló que su atención estará puesta en las personas con las que compartió vestidor durante su carrera. “
Se trata de apoyar a la gente y ver grandes actuaciones”, comentó, en referencia a excompañeros, entrenadores y miembros del staff con los que coincidió durante sus años en la organización.
El Super Bowl LX ha generado expectativa por el camino recorrido por ambos equipos a lo largo de la temporada, así como por el peso histórico del enfrentamiento. Aun así, Brady evitó cualquier inclinación emocional y centró su discurso en el desarrollo del juego.
“Simplemente quiero ver buenos pases, buenas estrategias y decisiones inteligentes”, añadió el exquarterback, subrayando que su interés está en la calidad del espectáculo dentro del campo.
La postura de Brady también se explica por su rol actual dentro de la NFL. Tras su retiro, se ha desempeñado como analista y mantiene participación como copropietario minoritario de los Las Vegas Raiders, situación que lo ha llevado a manejar con cautela sus opiniones públicas respecto a otras franquicias de la liga.
A días del Super Bowl LX, Tom Brady vuelve a colocarse en el centro de la conversación, no por una actuación dentro del emparrillado, sino por una postura que refleja su transición de ícono de franquicia a observador neutral del evento más importante de la temporada.
