Internacional.- En la historia de las Copas del Mundo existen episodios que hoy resultarían difíciles de imaginar bajo los reglamentos actuales. Uno de ellos ocurrió en el proceso clasificatorio rumbo al Mundial de Suiza 1954, cuando la selección de España quedó fuera del torneo tras definirse su eliminatoria mediante un sorteo.
Para aquella edición, el conjunto español compartía el Grupo 6 de las eliminatorias europeas con Turquía y la Unión Soviética. Sin embargo, el combinado soviético se retiró del proceso antes de disputar sus partidos, por lo que el boleto al Mundial quedó reducido a una serie directa entre España y Turquía.
El primer encuentro se disputó el 6 de enero de 1954 en el estadio Chamartín de Madrid, donde España se impuso por marcador de 4-1. La Vuelta se jugó el 14 de marzo en Estambul y Turquía respondió con un triunfo de 1-0, lo que dejó la serie empatada en victorias.
En aquel momento no existía el criterio de diferencia de goles ni la definición por penales, por lo que el reglamento establecía que debía disputarse un tercer partido de desempate en terreno neutral. El duelo se programó en el Estadio Olímpico de Roma.
El encuentro decisivo terminó 2-2 después del tiempo reglamentario y la prórroga, lo que obligó a recurrir a un procedimiento poco común en el futbol internacional: un sorteo para determinar al clasificado.
De acuerdo con el protocolo establecido, los nombres de ambas selecciones fueron colocados en papeletas dentro de una urna. Un niño italiano, Luigi Franco Gemma, fue el encargado de extraer uno de los papeles para definir al equipo que obtendría el pase al Mundial.
La papeleta elegida contenía el nombre de Turquía, lo que otorgó a esa selección la clasificación a la Copa del Mundo de Suiza 1954. España, pese a haber ganado uno de los partidos de la serie y empatar el desempate, quedó fuera del torneo por decisión del sorteo.
La eliminación generó una fuerte reacción en el entorno del futbol español. La prensa de la época cuestionó el sistema de desempate y el episodio derivó en cambios dentro de la estructura federativa.
Tras aquel episodio, la selección española no volvió a disputar una Copa del Mundo durante varios años. Su siguiente participación en el torneo llegó hasta el Mundial de Chile 1962.
El caso de la clasificación de Turquía sobre España rumbo a Suiza 1954 permanece como uno de los episodios más singulares en la historia de las eliminatorias mundialistas, recordado como un Mundial que se definió literalmente por una papeleta extraída de una urna.
