Internacional.- La UEFA confirmó que evalúa cuidadosamente la situación junto con la CONMEBOL y el Comité Organizador Local de la Finalissima 2026, prevista para el 27 de marzo en Doha, tras la escalada bélica en Medio Oriente. El partido entre España y Argentina, campeones de Europa y América respectivamente, está programado en el Estadio de Lusail, pero la crisis regional amenaza con alterar los planes.
La Asociación de Futbol de Catar (QFA) anunció el aplazamiento de todos los torneos y competiciones debido a la inestabilidad, aunque no mencionó expresamente la Finalissima. Esto deja en el aire la disputa del encuentro en el mismo escenario donde la Albiceleste levantó la Copa del Mundo en 2022.
Riesgo de aplazamiento o cambio de sede
La incertidumbre se intensifica porque ni la CONMEBOL ni la FIFA han emitido un comunicado oficial sobre el futuro del partido. Tampoco lo han hecho las federaciones de España y Argentina, que esperan definiciones en los próximos días.
La Confederación Asiática de Futbol (AFC), por su parte, aplazó los partidos de ida de los Octavos de Final de la Liga de Campeones Elite en la región oeste, así como los cuartos de la Liga de Campeones 2 y de la Challenge. La AFC subrayó que su prioridad es el bienestar y la seguridad de jugadores, árbitros y aficionados, manteniendo contacto estrecho con la selección femenina de Irán y sus oficiales en Australia.
Escenario regional y consecuencias logísticas
Los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán han dejado más de 555 muertos, según la Media Luna Roja, y han provocado represalias de Teherán que afectan a países como Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Kuwait. Además, Israel bombardeó Líbano tras un ataque de Hizbulá, aumentando la tensión en la región.
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La crisis también impacta en la logística: vuelos hacia y desde Tel Aviv, Beirut, Dubái, Doha y Riad han sido anulados o presentan incidencias, complicando los desplazamientos de equipos y aficionados.
La UEFA insiste en que supervisa atentamente los acontecimientos y que cualquier decisión estará guiada por la seguridad. El futuro de la Finalissima 2026 dependerá de la evolución del conflicto y de las garantías que puedan ofrecer las autoridades locales y los organizadores.
