A 65 días del Mundial 2026: Cuando un Jeque de Kuwait invadió la cancha en el Mundial España 82

Durante el partido Francia vs Kuwait en el Mundial de España 1982, un jeque ingresó al campo y logró que se anulara un gol, hecho que derivó en sanciones posteriores de la FIFA.

Escrito en DEPORTES el

España.- Uno de los episodios más inusuales en la historia de la Copa Mundial de la FIFA ocurrió durante el partido entre Selección de Francia y Selección de Kuwait en el Mundial España 1982, cuando un Jeque invadió la cancha y logró que se modificara una decisión arbitral.

El encuentro, correspondiente a la Fase de Grupos, se disputaba en el Estadio José Zorrilla de Valladolid. Francia dominaba el marcador 3-1 cuando, al minuto 75, llegó una jugada que marcaría la historia del torneo. Tras una acción ofensiva, el conjunto francés anotó su cuarto gol; sin embargo, los futbolistas de Kuwait se detuvieron al asegurar que habían escuchado un silbatazo proveniente desde la tribuna, lo que interpretaron como una interrupción de la jugada.

Mientras los jugadores franceses celebraban, los kuwaitíes comenzaron a reclamar la acción. Fue entonces cuando Fahid Al-Ahmad Al-Sabah, presidente de la federación de futbol de Kuwait y miembro de la familia real, bajó desde el palco hasta el terreno de juego. Desde la banda, hizo señas a sus jugadores para que abandonaran el campo en señal de protesta.

La escena se volvió aún más llamativa cuando el jeque ingresó directamente al campo para encarar al árbitro Miroslav Stupar. Tras un breve intercambio, el silbante tomó una decisión inesperada, anuló el gol de Francia, argumentando la confusión generada por el supuesto silbatazo externo.

La determinación generó desconcierto entre los jugadores y el público, al tratarse de una intervención externa que influyó directamente en el desarrollo del partido. A pesar de ello, el encuentro continuó y, minutos más tarde, Francia volvió a marcar para establecer el 4-1 definitivo, resultado que dejó sin efecto práctico la polémica en el marcador.

Posteriormente, la FIFA tomó medidas disciplinarias. El Jeque fue sancionado con una multa económica, considerada leve para la magnitud del incidente, mientras que el árbitro fue castigado con la pérdida de sus credenciales internacionales, lo que marcó el final de su carrera en torneos de este nivel.

El suceso quedó registrado como uno de los momentos más controvertidos en la historia de los mundiales, al evidenciar una intervención directa desde fuera del juego que alteró una decisión arbitral dentro del campo. Décadas después, el episodio sigue siendo recordado como un caso atípico dentro de una Copa del Mundo.

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