A 32 días del Mundial 2026: cuando Francia vistió la camiseta de Kimberley en Argentina 1978

La Copa del Mundo de 1978, dejó un partido histórico, la Selección Francesa no estuvo con su uniforme original.

A 32 días del Mundial 2026: cuando Francia vistió la camiseta de Kimberley en Argentina 1978.
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El Mundial de 1978 dejó una de las historias más insólitas en la memoria del fútbol: el día en que la selección de Francia, liderada por figuras como Michel Platini, debió disputar un partido con la camiseta del Club Atlético Kimberley, un modesto club de Mar del Plata.

Todo ocurrió el 10 de junio de 1978, en el estadio José María Minella de Mar del Plata, durante el duelo entre Francia y Hungría. Ambos equipos ya estaban eliminados y el encuentro parecía destinado al olvido. Sin embargo, una confusión administrativa lo transformó en leyenda.

Por una desatención sucedió

Meses antes del torneo, la FIFA había informado que Hungría jugaría de rojo y Francia de blanco. Más tarde, el organismo modificó la decisión y pidió que los franceses utilizaran su uniforme azul. El problema fue que el dirigente de la Federación Francesa, Henri Patrelle, nunca prestó atención al cambio de instrucciones. Las camisetas azules quedaron en Buenos Aires, a más de 400 kilómetros de distancia.

La sorpresa llegó minutos antes del partido, cuando los jugadores franceses descubrieron que los húngaros también vestirían de blanco. Sin tiempo para resolver el problema, los organizadores recurrieron de urgencia al Club Atlético Kimberley, equipo local que utilizaba una camiseta a rayas verdes y blancas.

La solución fue improvisada y caótica. Las camisetas de Kimberley no tenían números y solo había 14 disponibles. A toda velocidad, empleados y voluntarios plancharon los dorsales sobre las casacas mientras el inicio del partido se retrasaba 40 minutos. Incluso algunos futbolistas franceses jugaron con un número distinto en la camiseta y otro en el pantalón.

Resultado de aquel partido

Lejos de desconcentrarse, Francia salió al campo con el uniforme prestado y ganó 3-1. Dominique Rocheteau, uno de los protagonistas de aquella tarde, anotó usando un número que ni siquiera le correspondía oficialmente. Más tarde ingresó Platini, también vestido de verde y blanco, en una imagen que quedó para siempre en la historia de los Mundiales.

Aquella tarde, el pequeño Kimberley de Mar del Plata terminó compartiendo escenario con una potencia del fútbol mundial. Y aunque el partido no definía nada, se convirtió en una de las anécdotas más inolvidables que haya dejado una Copa del Mundo.

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