Barcelona.- Unas 750.000 personas, según la Guardia Urbana, tiñeron de azulgrana las calles de Barcelona para acompañar la rúa del equipo y festejar la segunda Liga en dos años bajo la dirección de Hansi Flick. La multitud, integrada en su mayoría por jóvenes y familias, se concentró en el centro de la ciudad para vivir una jornada de fiesta junto a los jugadores, que compartieron cánticos, firmas y gestos de cercanía con la afición.
La comitiva partió del Camp Nou y recorrió durante cinco horas las principales avenidas de la capital catalana, antes de regresar al estadio. Los futbolistas vistieron una camiseta conmemorativa con el lema “una forma de ser, una forma de ganar”, encabezados por la mascota CAT.
Protagonistas de la rúa y conexión con la afición
Robert Lewandowski y Szczesny fueron dos de los protagonistas más visibles de la celebración. El delantero polaco, que termina contrato este verano, se mostró animado durante todo el recorrido, mientras que su compatriota compartió momentos peculiares con la afición, desde fumar un puro hasta recibir comida y bebidas del público.
Los canteranos también tuvieron un papel destacado. Marc Casadó, Gerard Martín y Cubarsí lideraron cánticos y gestos de identidad con la hinchada, reforzando el vínculo entre el equipo y la cantera. Lamine Yamal, el jugador más coreado por los asistentes, agradeció el apoyo:
“La afición siempre está con nosotros, les amamos. Tenemos que valorar cada título, porque no es fácil”.
Una fiesta con guiños y mensajes
La celebración incluyó referencias al eterno rival, con conos, balones de playa y guantes de boxeo en alusión a figuras del Real Madrid. Los jugadores se sumaron a cánticos como “madridista el que no bote” y al himno del Barça, que fue uno de los más repetidos.
La jornada también dejó imágenes simbólicas: Yamal ondeó una bandera palestina y Lewandowski una estelada, mientras otros jugadores portaron banderas de sus países. Frenkie de Jong apuntó al reto pendiente:
“El hambre está en ganar la Liga de Campeones”.
Con cinco títulos de ocho posibles bajo la dirección de Flick, el Barcelona recupera la alegría y la identificación con un equipo joven que aspira a seguir sumando éxitos.