Escocia.- El mexicano Julián Araujo se convirtió en campeón de la Scottish Premiership con el Celtic de Glasgow, luego que el gigante escoces rompió el corazón al Heart of Midlothian, en una definición que se revolvió en los minutos finales.
Araujo, cedido esta temporada desde el AFC Bournemouth, no tuvo actividad en los partidos de la fase final de la temporada, debido a una lesión en el muslo y deberá regresar a su equipo de Premier League después del Mundial.
El lateral por derecha disputó un total de 13 partidos con el equipo escoces en todas las competencias, en los que dio un gol, pero no juega desde el 4 de marzo.
A través de sus redes sociales, el futbolista mexicoamericano festejó el título del Celtic, asegurando que se trata de un momento especial en su vida y su carrera deportiva.
“Campeones de la liga, qué sentimiento. Agradecido con todos en este club, mis compañeros de equipo, el personal y especialmente los fans por el apoyo en el camino. Un momento especial que nunca olvidaré” escribió.
Celtic rompe el corazón del Hearts en el 88
Hearts aguantó hasta donde pudo, rozó con los dedos su primera liga en 66 años y se la quitaron de la manera más trágica y cruel posible. Un tanto del Celtic en el minuto 88, validado por el VAR acabó con la épica de los de Edimburgo y mantiene la hegemonía de Glasgow.
El equipo de Edimburgo llegó a la jornada final con una titánica tarea. Ganar o empatar en un Celtic Park a reventar y con ansias de un quinto título consecutivo que les desempatase con el Rangers. Los protestantes suman 55 trofeos de liga, los mismos que los católicos, que este sábado se tuvieron que contentar con el subcampeonato.
El Hearts se adelantó a los 43 minutos gracias a un cabezazo de Lawrenze Shankland y, aunque el Celtic igualó antes del descanso con un polémico penalti transformado por Arne Engels.
Al 88, el árbitro anuló un tanto a Daizen Maeda por fuera de juego. El japonés había rematado en boca de gol un envío de Osmand, pero el colegiado se había equivocado. Había pitado fuera de juego del nipón cuando el que había recibido el balón en el inicio de la jugada era su compañero. Le avisaron desde el VAR y dio validez al tanto. Maeda rompió a llorar, como tantos aficionados del Hearts a los que la última esperanza se les esfumó en el minuto 99 cuando, con el portero arriba intentando rematar una falta, Osmand aprovechó la barra libre para marcar a puerta vacía.
