Monterrey.- En la época antigua de los Mundiales era común que el juego agresivo se hiciera presente en el terreno de juego, pero nunca quedó más demostrado que en el partido denominado como “La Batalla de Santiago”, que se convirtió en una guerra entre chilenos e italianos en el Mundial de 1962.
A 64 años de ese suceso, el juego sigue siendo recordado como uno de los partidos más violentos en la historia de las Copas del Mundo, en un contexto en que el nacionalismo se impuso al futbol y más que una victoria, los locales buscaron venganza.
Todo ocurrió el 2 de junio de 1962 en el Estadio Nacional de Santiago, en la Capital de Chile. El encuentro acabó con una victoria 2-0 para los andinos con goles de José Ramírez y Jorge Luis Toro, aunque el marcador fue lo menos destacable de ese día.
¿Por qué se volvió violento?
El duelo correspondió a la Fase de Grupos de la Copa Mundial de la FIFA 1962 y se jugó en un ambiente de alta tensión. Días antes del partido, medios italianos publicaron críticas hacia Chile, describiendo al país sudamericano como un lugar pobre y con problemas sociales, situación que generó molestia entre aficionados y futbolistas locales.
La Selección de Italia, en un intento por calmar el ambiente, regaló ramos de claveles al público, que los rechazo y en su lugar recibieron a los europeos con silbidos.
Desde los primeros minutos, el encuentro se convirtió en una batalla física. Patadas, golpes y empujones dominaron el partido, mientras el árbitro inglés Ken Aston, quien a futuro fue el inventor del sistema de tarjetas rojas y amarillas, intentaba mantener el control.
A los pocos minutos, el italiano Giorgio Ferrini fue expulsado, aunque se negó a abandonar el terreno de juego y tuvo que ser retirado por elementos de seguridad chilena.
La violencia continuó durante todo el encuentro. El chileno Leonel Sánchez protagonizó uno de los momentos más recordados al golpear al italiano Mario David, quien más tarde también fue expulsado. Incluso hubo intervenciones policiales dentro de la cancha para controlar la situación.
Tras el partido hubo cambios en el arbitraje
La “Batalla de Santiago” tuvo repercusiones importantes para el futbol internacional. El nivel de violencia exhibido en aquel partido impulsó cambios en el arbitraje y años después motivó la creación de las tarjetas amarilla y roja, implementadas oficialmente a partir del Mundial de 1970.
Italia quedó fuera en la Fase de Grupos, mientras que Chile clasificó como segundo lugar a los Cuartos de Final, donde se impuso a la Unión Soviética y alcanzó la Semifinal, donde de derrotado por Brasil, que comandada por Garrincha se convirtió en bicampeona.
Los andinos acabaron como tercer puesto, tras vencer 1-0 en la final de consolación a Yugoslavia.
