Monterrey- La fiebre mundialista ya se vive en Monterrey y uno de los personajes que más llamó la atención en las horas previas al partido entre Suecia y Túnez fue el gobernador de Nuevo León, Samuel García.
En medio del ambiente de fiesta que se vive en el Parque del Agua, el mandatario estatal apareció acompañado por una comitiva de aficionados suecos y tunecinos que recorrían la zona de convivencia instalada a un costado del Estadio Monterrey.
Lo que no pasó desapercibido fue la elección de vestimenta del gobernador. Samuel García llegó enfundado en una playera de la Selección de Suecia, lo que de inmediato provocó bromas y reclamos amistosos por parte de algunos aficionados tunecinos, quienes le recordaron que, como anfitrión, debería mantenerse neutral o incluso apoyar a ambas selecciones por igual.
Entre risas y fotografías con los asistentes, el mandatario aceptó su preferencia para el encuentro y se inclinó por el conjunto escandinavo. Incluso se animó a lanzar un pronóstico para el primer partido mundialista que se disputa en Monterrey durante la Copa del Mundo 2026.
“Dos a cero gana Suecia”, aseguró ante los aficionados que se encontraban en el lugar.
La respuesta generó aplausos de los seguidores suecos, quienes aprovecharon para corear algunos cánticos de apoyo a su selección, mientras que los tunecinos respondieron con humor, defendiendo las posibilidades de su equipo de sumar en su presentación mundialista.
La escena reflejó el ambiente que se vive en los alrededores del estadio, donde aficionados de distintas nacionalidades han compartido espacio durante toda la tarde. Entre puestos de comida, bebidas, música y actividades recreativas, el Parque del Agua se ha convertido en uno de los principales puntos de reunión para quienes buscan disfrutar la experiencia mundialista más allá de los 90 minutos de juego.
Con el arranque del encuentro cada vez más cerca, la afición comenzó a dirigirse hacia el Estadio Monterrey para ocupar sus lugares. Sin embargo, antes de que rodara el balón, el Mundial ya había regalado una de las imágenes más curiosas de la jornada: la de un gobernador regiomontano convertido, al menos por una tarde, en un aficionado más de la selección sueca.
