Monterrey.- La selección de Japón tendrá este sábado una cita especial con la historia. El duelo frente a Túnez en el Estadio Monterrey no solo representa una oportunidad para acercarse a los Dieciseisavos de Final del Mundial 2026, sino que además será el partido número 1,000 en la historia de las Copas del Mundo.
Por ello, el técnico japonés Hajime Moriyasu reconoció la importancia del encuentro y aseguró que su equipo buscará convertir la fecha en una celebración para su país.
“Es un gran honor poder jugar el partido mil en la historia de los Mundiales. Vamos a jugar en Monterrey, vamos a poder jugar este partido aquí y todo el mundo lo va a ver. Queremos asegurarnos de que será un partido maravilloso”, señaló en conferencia de prensa.
Japón llega al compromiso después de empatar ante Países Bajos en su presentación dentro del Grupo F. Aunque el resultado fue positivo ante uno de los favoritos, Moriyasu dejó claro que su equipo no quedó completamente satisfecho y que el objetivo es sumar de a tres frente a Túnez.
“Los jugadores tuvieron un gran desempeño y fueron tenaces hasta el último minuto para conseguir ese punto. Sin embargo, no nos sentimos del todo satisfechos. Para este juego contra Túnez estamos convencidos de que vamos a ganar”, afirmó.
El estratega también descartó que la goleada de 5-1 que sufrió el conjunto africano frente a Suecia sea un parámetro para medir lo que ocurrirá en Monterrey. Recordó que Túnez ya sabe lo que es derrotar a Japón y advirtió que la llegada de Hervé Renard le dará una nueva cara al equipo.
“Estoy seguro de que el equipo que jugó contra Suecia será diferente. Tienen nuevo entrenador y sacarán todas sus fortalezas. El señor Renard es apasionado y estamos preparados para enfrentar a un equipo diferente”, explicó.
Durante la conferencia también fue cuestionado sobre una de las costumbres más reconocidas de los aficionados japoneses: limpiar las tribunas y los vestidores después de los partidos. Moriyasu aseguró que se trata de una tradición profundamente arraigada en la cultura de su país.
“Forma parte de la cultura japonesa. Cuando nos vamos de un lugar, debemos dejarlo como estaba. Eso nos distingue y nos enorgullece. Lo mismo aplica para los aficionados y para nosotros”, comentó.
Además, Japón contará con una invitada especial en las gradas. La princesa Kako de Akishino estará presente en Monterrey para apoyar al conjunto asiático, situación que añade una motivación extra para el plantel.
“Queremos que la princesa pueda ver una victoria. Ojalá podamos compartir esa alegría con ella”, concluyó Moriyasu.
Con la historia del Mundial como escenario y un boleto a la siguiente ronda en juego, Japón buscará que el partido 1,000 quede marcado con una victoria.
