Ciudad de México.- La Selección Mexicana terminó la fase de grupos del Mundial 2026 con nueve puntos de nueve posibles no es solamente el resultado de una buena racha futbolística. Para Javier Aguirre, detrás del liderato perfecto del Grupo A existe una combinación de factores que va más allá de los sistemas tácticos o de los resultados: una generación de futbolistas que juega sin miedo y un entrenador que aprendió a dirigir de una manera distinta.
Tras la victoria 3-0 sobre República Checa, el seleccionador nacional explicó que el cambio más importante en su carrera no ocurrió en una cancha, sino en su forma de relacionarse con los jugadores.
“Mi evolución como persona, no como entrenador, me permite relajarme. Soy duro y estricto cuando debo serlo. Ellos han encontrado un entrenador, no diría que un padre, pero sí un abuelo. Ellos me han correspondido y se ve en los resultados, me fueron creyendo y llegamos en un buen momento al Mundial”, afirmó.
A sus 67 años, Aguirre dirige una selección que mezcla experiencia y juventud, pero que tiene como sello principal la naturalidad con la que afronta escenarios de máxima exigencia. El técnico considera que esa característica distingue a la nueva camada de futbolistas mexicanos.
“Quizá son jóvenes que crecieron sin complejos, que desde chicos creyeron en ellos. Que vienen distinto, no sé si son las redes sociales o el México que les tocó vivir. No se obsesionan, se divierten. Soy privilegiado de estar al frente de este grupo humano”, explicó.
Durante la fase de grupos, nombres como Mateo Chávez, Obed Vargas y Gilberto Mora tuvieron participación en momentos importantes del torneo. Para Aguirre, representan una generación que no se intimida por el entorno ni por el peso de la camiseta nacional.
“No les quema la pelota, el escenario no les asusta. Estoy encantado con ellos. Me gusta, es la nueva generación, el futuro. Tenemos una buena base para lo que sigue”, señaló.
El técnico también destacó la estabilidad emocional del grupo como una de las fortalezas que han permitido a México superar la primera ronda con autoridad.
“Hay un equilibrio emocional. Ni el grito elogioso de ‘olé, olé’, ni los abucheos los afectan”, comentó.
México cerró la fase de grupos como líder absoluto de su sector, pero el seleccionador dejó claro que el equipo no pretende quedarse en lo conseguido hasta ahora. “Hoy cenaremos contentos, mañana los chicos verán a la familia y luego a lo que viene porque no se quedan en lo realizado”, concluyó.
El homenaje de Guillermo Ochoa
La noche ante República Checa dejó además uno de los momentos más emotivos del torneo para la afición mexicana. Guillermo Ochoa ingresó al minuto 77 para recibir el reconocimiento del público en lo que podría ser una de sus últimas apariciones como profesional.
“Fue un buen homenaje. Es una leyenda”, dijo Aguirre sobre el arquero que disputó su sexta Copa del Mundo.
El buen momento de Álvaro Fidalgo y Julián Quiñones
El seleccionador también dedicó palabras a futbolistas que han atravesado momentos difíciles fuera del campo. Mencionó a Álvaro Fidalgo, quien superó problemas familiares durante los últimos meses, y a Julián Quiñones, de quien destacó tanto su calidad futbolística como humana.
“Su compañerismo pasa la media. Es un chico humilde, seguro, que trabaja bien hacia atrás y adelante es solidario. Sus hijas deben estar orgullosas”, afirmó sobre el delantero.
Para Aguirre, las diferencias de origen, formación o trayectoria quedan en segundo plano dentro del vestidor mexicano.
“No importa el origen. Importa el común denominador de que queremos mucho a nuestro país”, explicó.
