Marruecos no solo avanzó a Octavos de Final, sino que también triunfó en la tribuna, pues aunque la ciudad se pintó de naranja. jugó “como local” en la cuarta casa llena que despidió la participación del Estado Monterrey en el Mundial 2026.
La fiesta en tierras regias brilló hasta el minuto 90, pero se empañó con la presencia del grito homofóbico contra Bart Verbruggen, el portero neerlandés. Además, la seguridad del estadio levantó las vallas de seguridad a los marroquíes, un protocolo que no se había usado en el torneo.
El cántico de “Marruecos, Marruecos” y la forma en que la afición festejó el gol del empate en el último minuto, dejó en claro que la Sultana del Norte eligió un favorito.
La afición africana dio cátedra de cómo hacer suyo un estadio neutral, se ganó el apoyo de los mexicanos y silenció completamente a los neerlandeses con abucheos.
El “no era penal” conquistó la simpatía del público nacional, que se emocionó más con el tardío tanto de Issa Diop que con el gol que llevó hasta las lágrimas a Cody Gakpo.
Gianni Infantino, presidente de FIFA, regresó a Monterrey y fue testigo nuevamente de un estadio lleno con 51 mil 243 aficionados que otra vez hicieron la ola, apoyaron a ambos equipos y abuchearon la pausa de hidratación.
Las estrellas Virgil Van Dijk y Frankie De Jong pasaron desapercibidas ante la insistencia marroquí, que tuvo a Brahim Díaz y Akhraf Hakimi como sus hombres más importantes en cancha.
Aunque la clave estuvo en la tribuna, especialmente atrás de la portería, donde se concentró la mayor cantidad de aficionados de Marruecos.
Los aficionados neerlandeses dejaron su aliento en el Parque Fundidora, donde por la mañana pintaron el punto emblemático de “Orange”, en una caravana liderada por el Doppeldecker.
Fue un recorrido kilométrico que mezcló las culturas mexicana y neerlandesa horas antes de que el balón mundialista rodara por última vez en la ciudad.
El espíritu de batalla marroquí se mantuvo hasta el silbatazo final, sin importar si el marcador señalaba un empate sin goles o la derrota.
Los marroquíes ganaron desde la previa, cuando los decibeles de sus cánticos fueron más elevados que los europeos.
Durante el partido alentaron con todo y pusieron el verdadero ambiente mundialista con tambores, bandera y el aplauso vikingo que adoptaron para este torneo.
Con la victoria de Países Bajos y la emoción de Marruecos en la tribuna, el Estadio Monterrey se despide del Mundial 2026, tras cuatro partidos en los que las tribunas estuvieron llenas.
