Francia.- Anotar cuatro goles en un partido es sinónimo de ser el héroe y darle la victoria a tu equipo, casi siempre, pero no fue el caso del polaco Ernest Wilimowski, autor de un poker en una derrota mundialista.
El delantero polaco solo jugó un partido en la Copa del Mundo de Francia 1938 y eso bastó para quedar inmortalizado con sus cuatro tantos ante Brasil.
Wilimowski fue héroe por momentos para Polonia, antes de ser considerado como un traidor nacional, en tiempos de guerra.
Aquel Mundial comenzó con 16 participantes y directamente en la Fase de Octavos de Final.
Polonia se enfrentó en su primer juego contra Brasil, 20 años antes de convertirse en una potencia mundial, pero con el gen del futbol presente desde ese momento.
El partido se realizó en el diminuto estadio de Estrasburgo y comenzó con un gol de la figura brasileña, Leonidas, que abrió el marcador a los 18 minutos.
Para el empate (1-1) apareció Szerfke, pero el gusto duró poco, porque Romeu Pellicciari y José Perácio dieron una ventaja de 3-1 a los sudamericanos.
Fue en ese momento que destacó la figura de Wilimowski, autor de dos anotaciones en el 53 y 59, para poner el empate 3-3.
Nuevamente José Perácio marcó, estableciendo su doblete y una ventaja que casi fue definitiva, hasta que apareció Wilimowski para anotar su hat-trick y mandar el partido a tiempo extra.
En los 30 minutos de desempate, el brasileño Leónidas anotó dos goles en el 93’ y 104’, que fueron inalcanzables para los polacos.
Wilimowski tiró de orgullo y logró recortar un tanto con su cuarto gol del partido, que llegó en el 118, pero el tiempo ya no alcanzó para empatar.
Los brasileños después eliminaron 2-1 a Checoslovaquia en Cuartos de Final, pero cayeron por el mismo marcador ante Italia en Semifinales y se quedó con el tercer lugar tras imponerse 4-2 a Suecia. Mientras que Italia se coronó Bicampeón con el triunfo 4-3 contra Hungría.
El gran goleador pasó a convertirse en un villano, pues tras la invasión alemana a Polonia, en el inicio de la Segunda Guerra Mundial, decidió firmar el Deutche Volksliste, un registro con el que eligió ser alemán y no polaco.
En 1941 fue convocado por la selección de Alemania y enfrentó a Polonia, anotando un gol en la última visita que tuvo a su país natal, un acto que nunca fue perdonado.
