A lo largo de su historia en las Copas del Mundo, la Selección Mexicana ha disputado 60 partidos, conseguido 17 victorias y anotado 62 goles. Sin embargo, existe un resultado que permanece intacto más de cinco décadas después y que continúa siendo la mayor goleada del Tricolor en una justa mundialista: el triunfo por 4-0 sobre El Salvador en México 1970.
El encuentro se disputó el 7 de junio de 1970 en un Estadio Azteca repleto, durante la segunda jornada de la fase de grupos de aquella Copa del Mundo organizada por México. El combinado nacional llegaba con la obligación de sumar una victoria importante frente a una selección salvadoreña que participaba por primera vez en un Mundial.
Aunque el marcador final reflejó una amplia superioridad mexicana, el desarrollo del partido fue más equilibrado durante los primeros minutos. El Salvador generó oportunidades de peligro e incluso estuvo cerca de abrir el marcador con un disparo que se estrelló en el poste de la portería defendida por Ignacio Calderón.
El conjunto centroamericano llegó al torneo tras superar una eliminatoria ante Honduras que posteriormente quedó marcada por el conflicto bélico conocido como la “Guerra del Futbol”, un episodio que convirtió aquella clasificación mundialista en uno de los capítulos más recordados de la historia deportiva de la región.
Desarrollo del partido
México logró romper el empate poco antes del descanso. Al minuto 45, Javier Valdivia apareció dentro del área y sacó un potente disparo que venció al guardameta Raúl Magaña para colocar el 1-0 en el marcador.
La segunda mitad comenzó de manera inmejorable para el equipo dirigido por Raúl Cárdenas. Apenas habían transcurrido 47 segundos cuando nuevamente Javier Valdivia apareció para marcar el segundo tanto de la tarde y ampliar la ventaja mexicana.
Con el control total del partido, el Tricolor continuó presionando y encontró el tercer gol gracias a Javier Fragoso, quien aprovechó una oportunidad frente al arco para colocar el 3-0 y prácticamente sentenciar el encuentro.
La goleada se completó al minuto 76 con un hecho histórico dentro de las Copas del Mundo. Ignacio Basaguren ingresó de cambio tras la lesión de Horacio López Salgado y poco después consiguió el cuarto gol del partido.
Esa anotación tuvo un significado especial porque convirtió a Basaguren en el primer futbolista en la historia de los Mundiales en marcar un gol después de ingresar como sustituto, una marca que quedó registrada en los libros de la FIFA.
El triunfo por 4-0 permitió a México acercarse a la siguiente ronda y se convirtió en la victoria más amplia de su historia en una Copa del Mundo, récord que continúa vigente hasta la actualidad.
Más de 50 años después, aquella tarde en el Estadio Azteca sigue ocupando un lugar especial en la memoria del futbol mexicano como la mayor goleada conseguida por la Selección Nacional en una fase final mundialista.
