Brasil.- Las Copas del Mundo suelen estar llenas de historias memorables dentro de la cancha, pero algunas de las curiosidades más llamativas ocurren fuera de ella. Una de ellas tuvo lugar en Brasil 2014, cuando la FIFA decidió modificar la tradición y programar el inicio del torneo para un jueves 12 de junio en lugar de un viernes, con el objetivo de evitar que la inauguración coincidiera con el temido viernes 13.
El Mundial de Brasil se disputó del 12 de junio al 13 de julio de 2014 y tuvo como partido inaugural el duelo entre Brasil y Croacia en el Arena Corinthians de Sao Paulo. Aunque muchos aficionados consideraron extraño que la competencia comenzara un jueves, la explicación estuvo relacionada con la superstición que rodea al viernes 13, una fecha que en gran parte del mundo occidental es asociada con la mala suerte.
De acuerdo con reportes difundidos durante la organización del torneo, existía la intención de evitar que la selección anfitriona debutara en una fecha considerada de mal augurio. Si la FIFA hubiera mantenido el calendario habitual de varias ediciones recientes, el primer partido de Brasil habría sido el viernes 13 de junio de 2014.
El entonces secretario general de la FIFA, Jerome Valcke, confirmó las fechas oficiales del campeonato durante una presentación realizada en Río de Janeiro. La decisión también respondió a diversos intereses logísticos, ya que tanto la FIFA como el Comité Organizador Local buscaban que la final se disputara a mediados de julio, mientras que algunos clubes europeos preferían una conclusión más temprana para facilitar la organización de sus respectivas ligas.
Aunque el viernes ha sido uno de los días más utilizados para inaugurar los Mundiales modernos, no es el único. A lo largo de la historia, las Copas del Mundo han comenzado en distintos días de la semana. Los torneos de 1930, 1934 y 1978 arrancaron en jueves; los de 1934, 1958, 1970 y 1982 lo hicieron en domingo; mientras que otros iniciaron en sábado, miércoles e incluso lunes.
La curiosa decisión terminó convirtiéndose en una de las anécdotas más recordadas de Brasil 2014. Paradójicamente, la superstición no ayudó al equipo anfitrión a alcanzar la gloria. Brasil avanzó hasta las Semifinales, donde sufrió la histórica derrota por 7-1 ante Alemania, uno de los resultados más impactantes en la historia de los Mundiales.
Así, el Mundial de 2014 quedó marcado no solo por lo ocurrido en la cancha, sino también por una decisión que demostró que incluso el torneo más importante del futbol puede verse influenciado por las supersticiones.
