Moscú.– La ausencia de Italia y Rusia en los últimos Mundiales marcó el contexto en el que Andrea Pirlo cometió el error de ligar su futuro profesional al futbol ruso.
El aspirante a dirigir a la selección italiana firmó contratos con el club Dubai United, propiedad del empresario ruso Serguéi Lomakin, y con la casa de apuestas Fonbet, considerada la mayor del país.
En mayo, Pirlo viajó a Moscú junto a Marco Materazzi para participar en una gala y asistir a la Final de la Copa de Rusia, patrocinada por Fonbet.
El gesto generó críticas de políticos europeos y del excompañero ucraniano Andréi Shevchenko, quien rompió relación con el italiano.
Futbol ruso sigue aislado del panorama internacional
La Unión de Futbol de Rusia acumula ya dos Mundiales y una Eurocopa sin participación desde 2022, y las perspectivas de regresar al escenario internacional son mínimas mientras continúe la guerra en Ucrania.
Aunque el COI recomendó recientemente el retorno de atletas rusos a competencias olímpicas, el futbol permanece excluido.
El ostracismo podría prolongarse hasta 2027, alcanzando cinco años de sanción, similar a la pena que cumplieron los clubes ingleses tras la tragedia de Heysel.
En este contexto, la decisión de Pirlo de asociarse con Rusia lo aleja de la posibilidad de dirigir a la Azzurra, justo cuando el futbol italiano atraviesa una de sus mayores crisis históricas.
