Suiza.- La crisis que rodea a la FIFA por el fallido proyecto para vender parte de los derechos comerciales de la Copa del Mundo sumó un nuevo capítulo.
Mattias Grafström, secretario general del organismo, rompió el silencio con un mensaje interno dirigido a los empleados, en el que calificó todo lo ocurrido como una “serie de eventos triste y reprobable”, además de reconocer que la situación fue “difícil de comprender y aceptar”.
El correo, revelado por Sky News, representa el primer posicionamiento público de uno de los principales dirigentes de la FIFA desde que el organismo decidió abandonar el plan conocido como FIFA Forward Enterprise (FFE), iniciativa que buscaba atraer inversión privada mediante la venta de una participación del negocio comercial de las Copas del Mundo.
Sin mencionar en ningún momento al presidente Gianni Infantino, Grafström dejó claro el malestar que generó el proceso dentro de la organización. En su mensaje también llamó al personal a mantenerse unido y concentrado en las labores diarias, con el objetivo de que el trabajo de la FIFA no se viera afectado por la polémica que rodeó al proyecto.
La postura del secretario general llega apenas unos días después de que la FIFA diera marcha atrás a la iniciativa, luego de la presión ejercida por distintas confederaciones, entre ellas la UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática, que cuestionaron la falta de transparencia y exigieron preservar toda la documentación relacionada con la propuesta.
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El distanciamiento interno también quedó reflejado en las recientes declaraciones de Arsène Wenger, director de Desarrollo Global del Futbol de la FIFA, quien aseguró que nunca participó en el proyecto y respaldó la decisión de retirarlo.
Con el mensaje de Grafström, ya son varios los altos funcionarios del organismo que han tomado distancia de una iniciativa que provocó una de las mayores tensiones políticas dentro de la FIFA en los últimos años.
Aunque el secretario general evitó hacer referencias directas a Infantino, el contenido del correo es interpretado como una crítica al manejo del proyecto, impulsado por la presidencia del organismo.
Por ahora, la FIFA busca cerrar el episodio y recuperar la estabilidad institucional, mientras continúan las repercusiones por una propuesta que terminó siendo retirada antes de concretarse y que dejó en evidencia las diferencias existentes entre la dirigencia y varias de las principales confederaciones del futbol mundial.
