Suiza.- La oposición a Gianni Infantino sigue tomando fuerza. Después del fracaso del proyecto para comercializar una parte de los derechos de la Copa del Mundo mediante inversión privada, diversas figuras del futbol y la política internacional comenzaron a mover piezas para construir un bloque que impida la continuidad del dirigente suizo al frente de la FIFA.
Entre los personajes que han cobrado mayor protagonismo se encuentran el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el presidente del Paris Saint-Germain y de la Asociación Europea de Clubes (ECA), Nasser Al-Khelaïfi, quienes han sido señalados como dos de los principales impulsores del movimiento que busca un cambio de liderazgo en el organismo rector del futbol mundial.
El punto de quiebre fue el proyecto impulsado por la FIFA para crear una empresa encargada de administrar los derechos comerciales de sus competiciones y abrir la puerta a la venta de una participación a inversionistas privados. La iniciativa encontró una fuerte resistencia entre federaciones y confederaciones, principalmente de Europa, hasta que finalmente fue retirada.
Durante ese proceso, Macron sostuvo conversaciones con distintos dirigentes del futbol internacional para expresar su rechazo a la propuesta. El mandatario francés dialogó con el presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin; con el titular de la Confederación Africana de Futbol (CAF), Patrice Motsepe, y también con el propio Infantino, en un intento por frenar un proyecto que consideraba perjudicial para el modelo de solidaridad financiera del futbol.
La postura de Francia terminó fortaleciendo el frente encabezado por la UEFA, organismo que en los últimos días ha endurecido su discurso contra la FIFA y mantiene abiertas distintas vías para exigir responsabilidades por el manejo del proyecto.
En paralelo, el nombre de Al-Khelaïfi comenzó a ganar fuerza dentro del futbol europeo como un posible candidato para disputar la presidencia de la FIFA en las elecciones previstas para 2027. Aunque el dirigente catarí ha negado públicamente tener intención de competir por el cargo, distintas versiones apuntan a que cuenta con el respaldo de importantes sectores del futbol continental.
Su influencia al frente del PSG, la ECA y el grupo audiovisual beIN Sports lo colocan como uno de los dirigentes con mayor peso político dentro de la industria, situación que lo convierte en una figura capaz de reunir apoyos frente al actual presidente de la FIFA.
Por ahora no existe una candidatura oficial ni un bloque formalmente anunciado. Sin embargo, el rechazo al proyecto comercial de la FIFA dejó al descubierto la mayor fractura política que ha enfrentado Infantino desde que asumió la presidencia del organismo en 2016, abriendo un escenario de incertidumbre rumbo al próximo proceso electoral.
