Guadalupe.- El duelo entre Rayados y Xelajú se disputa esta noche en el Estadio Monterrey en un ambiente poco habitual para una noche internacional.
Mientras el partido sigue en marcha, el inmueble regiomontano presenta una entrada menor a la esperada con una asistencia oficial de 16,448 aficionados.
A diferencia de otras ediciones de la Copa de Campeones de Concacaf, el club decidió cobrar el acceso desde la Primera Ronda, incluso a sus abonados.
Esta medida contrasta con lo ocurrido en torneos recientes, cuando en fases iniciales o incluso en instancias más avanzadas se incluía el acceso en el abono o se liberaban boletos.
El ejemplo más claro fue en 2024, cuando Rayados “regaló” la entrada a sus abonados para el partido de vuelta de Cuartos de Final ante el Inter Miami de Lionel Messi, encuentro que registró un lleno total y gran expectativa.
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Ahora, frente al conjunto guatemalteco, el panorama es distinto. Desde el anuncio de la venta de boletos se informó que los partidos de Concacaf no estaban incluidos en el abono del Clausura 2026, el cual únicamente cubre los encuentros de fase regular de Liga MX y da preferencia para Liguilla.
Aunque los abonados contaron con precio preferencial —alrededor de 200 pesos—, el acceso debía comprarse de manera individual y digital, lo que no motivó a muchos a asistir.
En medio de una respuesta de la afición albiazul muy baja, la presencia visitante ha sido incluso más notoria de lo habitual. Cerca de mil quinientos aficionados de Xelajú se hicieron presentes en el Estadio Monterrey, viajando desde Guatemala para apoyar a su equipo en este compromiso.
Sus cánticos y apoyo constante se han escuchado en distintos momentos del encuentro, aportando ambiente en un estadio que no luce lleno.
La diferencia con otras noches internacionales en Monterrey es evidente. Mientras el equipo busca el pase a la siguiente ronda dentro del campo, en las gradas el escenario es distinto al de otras eliminatorias, con una asistencia discreta y un ambiente que se siente más frío de lo acostumbrado.
Con el partido todavía en desarrollo, el Gigante de Acero vive una jornada marcada por la baja convocatoria local y la notable presencia de la afición visitante, en una noche donde la respuesta del público albiazul ha sido menor a la que suele acompañar a Rayados en torneos internacionales.
