Monterrey.- Sergio Santana forma parte de los jugadores que marcaron una etapa importante en la historia de Rayados, al integrar el plantel que inició la llamada “época dorada” del club a finales de la década de los 2000 bajo la dirección técnica de Víctor Manuel Vucetich.
El delantero llegó al conjunto albiazul en 2009 y, aunque no fue el goleador principal del equipo, se distinguió por su capacidad para aparecer en momentos importantes. Durante su etapa con Monterrey disputó 80 partidos y marcó ocho goles, aportaciones que se dieron en un periodo exitoso para la institución.
Santana fue parte del equipo que conquistó los títulos de Liga MX en el Apertura 2009 y el Apertura 2010, además de levantar la InterLiga y la Liga de Campeones de la Concacaf.
Su nombre quedó ligado a uno de los momentos más recordados de la final del Apertura 2009 frente a Cruz Azul, cuando anotó uno de los goles en el 4-3 durante el partido de ida en el Estadio Tecnológico, resultado que encaminó a Rayados hacia el campeonato.
También tuvo participaciones destacadas en la Concachampions, especialmente en la serie ante Real Salt Lake, donde el Monterrey avanzó en su camino hacia el título internacional.
Te podría interesar
Antes de su llegada a Rayados, Santana ya había tenido un paso exitoso con Chivas de Guadalajara entre 2006 y 2008. Con el conjunto rojiblanco se consolidó como un revulsivo importante en el ataque, anotando 24 goles y formando parte del plantel que consiguió el campeonato del Apertura 2006.
Por su participación en títulos y momentos clave, Sergio Santana es recordado como parte de una generación que ayudó a consolidar una de las etapas más exitosas del Monterrey.
Severo Meza y Walter Erviti regresan a Rayados como auxiliares técnicos
Severo Meza y Walter Erviti regresan a Monterrey como auxiliares de Nicolás Sánchez, aportando jerarquía histórica. Meza, canterano y capitán emblemático, disputó 333 partidos y conquistó dos Ligas MX y el tricampeonato de Concacaf (2011-2013).
Su disciplina defensiva fue clave en la época dorada. Por su parte, Erviti fue el cerebro del título en el Clausura 2003; con 228 juegos y 18 goles, el argentino se ganó a la afición por su visión de juego. Juntos, buscan transmitir la mística y exigencia de la institución a las nuevas generaciones desde el área técnica.
