Guadalupe.- Al ritmo de “Tato ya se va” fue como la afición de Rayados festejó la remontada 2-1 contra Puebla, en una victoria que ya no le sirve de nada a Monterrey, pero pone fin a una racha de 8 partidos seguidos sin ganar.
El último partido de los albiazules en casa del Clausura 2026 tuvo la peor asistencia del torneo, con 28 mil 391 aficionados que le cantaron al equipo, pero abuchearon a los jugadores, el entrenador y la directiva.
Los albiazules superaron sus demonios para despedirse de su gente con un triunfo, el primero desde el debut de Nicolás Sánchez como entrenador en los primeros días de marzo, luego de 6 juegos de liga y 2 de “Concachampions” sin triunfo.
Rayados tuvo que remar contra la corriente y con todo su público en contra, por una lluvia de silbidos en el inicio del partido, logró revertir el marcador en contra con goles de Lucas Ocampos y Óliver Torres.
El argentino, uno de los más criticados en el torneo, puso el gol del empate 1-1 en el minuto 41 con un penal , aunque no festejó el tanto.
Minutos después apareció Óliver Torres para poner el 2-1 a centro de Ricardo Chávez, en un tanto que fue más festejado, pero igualmente sin efusividad en el campo.
El aliento regresó a la tribuna, que, aun sin dejar de recriminar a sus jugadores, devolvió los aplausos que parecían perdidos tras el fracaso de quedarse in Liguilla.
A Rayados parecía que la noche se les venía encima con un gol de vestidor de Puebla, que al minuto 2 se adelantó con un cabezazo de Emiliano Gómez.
Y “La Franja” pudo empatar, con un mano a mano que Esteban Lozano falló contra Santiago Mele, la novedad en el arco por primera vez en el torneo.
En la banca también hubo sorpresas y es que Sergio Canales no calentó por una aparente molestia en el muslo, dejando a su equipo en el que pudo haber sido su último juego en el “Gigante de Acero”.
Con el triunfo Rayados sube al lugar 11 con 18 puntos, mientras que Puebla es decimosexto con 13.
