Monterrey.- Derrotados, abucheados y más lejos que nunca de Liguilla acabó Rayados, que se dejó remontar 2-1 de último minuto por Atlético de San Luis, desaprovechando la oportunidad que tenía de meterse de nuevo a zona de clasificación.
Un gol de David Rodríguez en los últimos minutos y otro de Joao Pedro en el inicio del segundo tiempo le dieron la vuelta a Monterrey, que acabará la jornada por lo menos en el doceavo lugar de la tabla con 14 puntos, a 3 de los primeros 8 puestos.
Uros Durdevic devolvió la ilusión al equipo con un gol en el minuto 20, sumando tres anotaciones en partidos consecutivos, ahora a pase de Óliver Torres.
Pero el goleador de la liga, Joao Pedro, dio un mazazo con un tiro colocado en el 48’, extendiendo nuevamente la racha del Monterrey recibiendo goles en el inicio del segundo tiempo.
Y en el tiempo añadido, los potosinos ganaron el partido con una contra, que Rodríguez definió sin marca en el área, para poner más cuesta arriba el camino de Rayados hacia la Liguilla.
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Una vez más, Luis Cárdenas pudo ser la figura y lo fue por momentos, con cuatro atajadas determinantes a los potosinos, especialmente a Leonardo Flores, que se quedó cerca de marcar en un par de ocasiones.
El MVP sobre la cancha fue Joao Pedro, que generó peligro en todos los sectores del ataque, quedándose cerca de marcar en una ocasión.
Rayados siguió adoleciendo las lesiones y es que, si bien recuperó a varios elementos, perdió a dos más, Jorge Rodríguez y Carlos Salcedo.
La afición se desquita con Rayados
La afición de Monterrey mostró su molestia repetidamente con el equipo, en especial en los últimos minutos, tras el gol del Atlético de San Luis.
Cuando llegó el gol de Rodríguez en los minutos finales, una parte de los aficionados se levantaron de sus asientos para salir del estadio, mientras que el resto se quedó para abuchear.
Al final del juego, cuando los jugadores se despidieron del público, los presentes no regresaron la cortesía; siguieron la rechifla hacia sus jugadores.
Los abucheos no cesaron ni cuando los futbolistas y el entrenador Nicolás Sánchez levantaron las manos en el centro del campo para despedirse.
Fue en ese momento que los abucheos incrementaron, como una protesta de la afición hacia el equipo.
