San Nicolás.- Tigres volvió a verse condicionado por errores puntuales que influyeron directamente en el resultado, situación que el técnico Guido Pizarro reconoció como un aspecto a corregir dentro del funcionamiento colectivo del equipo.
En los últimos encuentros, acciones individuales han marcado el rumbo de los partidos y generaron autocrítica al interior del plantel.
En particular, Joaquín ha estado involucrado en jugadas determinantes en los compromisos recientes: primero con un autogol frente a Cruz Azul y posteriormente con la expulsión en el partido frente a Pachuca, ambas situaciones con impacto directo en el marcador.
“Hasta el momento de la expulsión éramos mejores que el rival. El análisis que hago del equipo es que estaba funcionando bien, pero aquí no se trata de señalar responsables, sino de seguir trabajando internamente para apuntar a lo que queremos y a lo que demanda esta camiseta”, señaló.
El técnico auriazul insistió en que el proceso del equipo debe centrarse en el aprendizaje constante, al considerar que las situaciones adversas pueden aportar información valiosa para mejorar el rendimiento colectivo.
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“Creo que seremos mejores al final del torneo si aprendemos de estos eventos. Cada partido nos deja información; a nivel futbolístico, el equipo fue mejor que el rival, pero debemos seguir mejorando y minimizar estas situaciones. Si pretendemos terminar como debemos, tenemos que aprender de lo que va pasando”, expresó.
Sobre las decisiones arbitrales y jugadas específicas del encuentro, Pizarro evitó emitir juicios directos y prefirió enfocar su análisis en el desempeño de su equipo.
“No me gusta opinar sobre esas decisiones. Hasta la jugada de la expulsión, el equipo estaba haciendo muy bien las cosas; éramos dominadores y quizá debimos marcar algún gol más. Hay que darle vuelta a la página; sabemos que no es lo que queremos ni a lo que apuntamos, y puertas adentro trataremos de minimizar esos errores para hacer mejor las cosas”, afirmó.
El estratega felino subrayó que la exigencia del club obliga a mantener autocrítica permanente y corregir los errores que puedan afectar el desempeño colectivo, con el objetivo de alcanzar los objetivos trazados en el torneo.
