Macas.- La desoladora historia de Yawa Sumpa Puar Alexandra, una mujer perteneciente a la comunidad indígena achuar, ha puesto de manifiesto la cara más cruel de la crisis sanitaria en el oriente de Ecuador. El pasado 29 de noviembre, tras la muerte de su hija de apenas un mes debido a complicaciones respiratorias en el Hospital General de Macas, el personal del nosocomio le hizo entrega de los restos en una modesta caja de cartón. Ante la carencia de recursos económicos y encontrándose lejos de su territorio, la madre se vio obligada a deambular por la ciudad cargando el improvisado féretro, en una situación de total desamparo institucional.
La tragedia no terminó en el hospital. Sin dinero para un ataúd y con dificultades para comunicarse fluidamente en español, Yawa tuvo que recorrer kilómetros de distancia, primero hacia la zona de transporte y luego en un trayecto de varias horas hacia Taisha, el último punto antes de internarse en la selva. Durante este periplo, la imagen de la madre con la caja de cartón fue capturada por miembros de su propia etnia, quienes denunciaron el trato denigrante y la falta de sensibilidad de los médicos hacia las personas de origen indígena. Para muchos, este acto representa no solo una falla administrativa, sino una muestra de racismo sistémico que impera en la atención pública.
Periodistas y líderes locales señalaron que, si bien los hospitales públicos no están obligados legalmente a proveer ataúdes, las áreas de trabajo social tienen la responsabilidad de gestionar donaciones ante las municipalidades o prefecturas en casos de extrema pobreza. En esta ocasión, el protocolo de acompañamiento falló por completo, dejando a la mujer a su suerte con el cadáver de su pequeña. Este incidente reaviva la preocupación sobre las condiciones de salud en la provincia de Morona Santiago, donde anteriormente se han registrado brotes de enfermedades prevenibles que han cobrado la vida de otros niños debido a la falta de medicinas básicas.
Finalmente, fue la administración municipal de Taisha la que intervino para facilitar un féretro digno y costear el vuelo de regreso a la comunidad amazónica. El caso ha provocado un intenso debate nacional sobre la necesidad de reformar la atención sanitaria para garantizar que sea humana y respetuosa de las diversas culturas que habitan el país. La desgarradora fotografía de Yawa sigue circulando en redes como un testimonio mudo de la desigualdad que persiste en las zonas más remotas, donde el acceso a la dignidad básica sigue siendo un privilegio esquivo.
