Yakutsk.- La República de Sajá, en el extremo oriente de Rusia, enfrenta este 26 de diciembre una de las olas de frío más devastadoras de las que se tenga registro reciente. La región ha reportado oficialmente una temperatura de -56°C, consolidándose como la marca más baja detectada en todo el planeta durante esta jornada. Este fenómeno meteorológico extremo ha forzado a las autoridades locales a declarar un estado de alerta climática, paralizando por completo la vida cotidiana en una zona que, aunque acostumbrada al invierno hostil, se encuentra hoy ante un escenario de supervivencia crítica.
La situación más alarmante se vive en la aldea ártica de Tiksi, situada en la costa del mar de Láptev. En esta localidad, una ventisca implacable se ha extendido por más de 72 horas consecutivas, confinando a los residentes en sus hogares debido a que la acumulación de nieve ha bloqueado las salidas de las viviendas. Con una visibilidad prácticamente nula y vientos huracanados, las actividades escolares y comerciales han sido suspendidas indefinidamente. Las autoridades de salud han emitido advertencias urgentes, señalando que la exposición de la piel al aire libre bajo estas condiciones puede provocar congelación grave en menos de dos minutos.
La infraestructura regional se encuentra bajo una presión sin precedentes. Los sistemas de calefacción centralizada están operando a su máxima capacidad histórica para evitar el colapso de las tuberías, lo que supondría una catástrofe humanitaria en medio del invierno. Mientras gran parte del mundo celebra las festividades decembrinas, los operarios rusos trabajan contrarreloj para mantener los servicios básicos activos. El Centro Hidrometeorológico ha advertido que el descenso térmico no ha tocado fondo, pues se prevé que el termómetro alcance los -60°C en las próximas horas, un umbral reservado para los puntos más extremos del hemisferio norte.
A pesar de la resiliencia característica de los habitantes de Yakutia, la rapidez y violencia con la que bajó la temperatura han sorprendido a los expertos. La combinación de frío ártico y vientos constantes ha generado una sensación térmica casi insoportable, obligando al cierre total de jardines de infantes y oficinas gubernamentales. La prioridad actual es garantizar que nadie quede varado a la intemperie, ya que el pronóstico indica que la tregua climática aún está lejos de llegar a esta remota región rusa.
