Estados Unidos.- La inflación en Estados Unidos inició el 2026 con una tendencia a la baja, situándose en 2.4% en enero frente al 2.7% registrado en diciembre. Esta cifra representa el nivel más bajo desde mayo pasado y coloca al indicador cada vez más cerca del objetivo del 2% establecido por la Reserva Federal (Fed), sugiriendo un enfriamiento gradual de la economía tras los picos post-pandemia.
El informe detalla que la inflación subyacente —que excluye alimentos y energía— subió apenas un 2.5% anual, su incremento más pequeño desde marzo de 2021. Este alivio se vio impulsado principalmente por una caída del 3.2% en los precios de la gasolina y un descenso del 1.8% en los autos usados durante el último mes. No obstante, productos como las tarifas aéreas (+6.5%) y las suscripciones de música (+4.5%) mostraron repuntes significativos.
“Las empresas y consumidores estadounidenses están pagando casi el 90% de los costos de los aranceles”, reveló un estudio de la Fed de Nueva York.
A pesar de las noticias positivas, economistas advierten sobre nubarrones en el horizonte. Los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump ya han elevado el costo de muebles, herramientas y autopartes. Existe el temor de que las empresas trasladen la totalidad de estos costos a los consumidores finales en los próximos meses, lo que podría estancar el descenso de la inflación.
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Si la tendencia actual persiste, la Fed podría ceder ante las exigencias de Trump para recortar las tasas de interés, facilitando el acceso a hipotecas y préstamos automotrices. Sin embargo, el recuerdo del 2022, cuando la inflación alcanzó un 9.1%, mantiene a los analistas cauteltosos ante un mercado donde los precios generales siguen siendo un 25% más altos que hace cinco años.
