Minnesota.- Lo que ocurre en Minnesota ha dejado de ser solo un debate migratorio para convertirse en una alerta sanitaria. En comunidades del condado de Hennepin, el miedo a ser interceptado por agentes federales es tan profundo que pacientes con enfermedades crónicas, mujeres embarazadas y personas con emergencias médicas están optando por quedarse en casa, poniendo en riesgo sus vidas.
El impacto en los sectores más vulnerables
La comisionada Angela Conley y líderes de salud local denuncian que incluso residentes legales y ciudadanos estadounidenses temen salir de sus hogares. Las consecuencias son devastadoras:
Partos en casa: Pacientes con dilatación avanzada se niegan a subir a ambulancias por temor a ser trasladadas a centros de detención como el edificio Whipple.
Abandono de tratamientos: Diabéticos están racionando su insulina y pacientes con convulsiones interrumpen su medicación.
Miedo en el personal: Enfermeras y médicos también temen ser detenidos; algunos hospitales enfrentan auditorías de registros de empleo, lo que ha llevado al personal a dejar instrucciones sobre el cuidado de sus hijos y mascotas en sobres sellados, en caso de "desaparecer".
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Cifras y realidades alarmantes
La urgencia de la situación se respalda en datos críticos sobre la seguridad de quienes están bajo custodia federal:
El año pasado se registraron 32 muertes bajo custodia de ICE.
Recientemente se detectó un brote de sarampión en el Centro de Procesamiento de Dilley, Texas, donde son enviados muchos de los detenidos.
La resistencia médica: "Operación Reconexión"
Ante la parálisis de los servicios tradicionales, la comunidad ha respondido con valentía. La Inspire Change Clinic, dirigida por Munira Maalimisaq, ha reclutado a más de 150 profesionales voluntarios (cardiólogos, pediatras y cirujanos) para realizar visitas domiciliarias.
Mientras organizaciones como National Nurses United exigen la abolición de ICE calificándola de agencia "racista y sin ley", el mensaje de las autoridades locales es claro: los hospitales son propiedad privada y espacios seguros. Sin embargo, para una población que ve agentes en cada esquina, el hospital más cercano hoy parece el lugar más lejano del mundo.
