Ciudad de México.— Durante casi cuatro décadas, Alí Jamenei concentró el poder en Irán como líder supremo desde 1989, ejerciendo la máxima autoridad política, religiosa y militar, y definiendo el rumbo interno del país y su papel en Medio Oriente.
Nacido en 1939 en Mashhad, se formó en la teología chií y participó activamente en la oposición al sha Mohammad Reza Pahlavi. Fue detenido en varias ocasiones antes del triunfo revolucionario, lo que lo llevó a ser en una figura clave dentro del nuevo Estado islámico.
Ascenso a líder supremo
En 1981 fue elegido presidente de Irán en medio de la guerra con Irak, un conflicto que influyó en su visión de un poder centralizado. Ocho años después, fue designado como líder supremo, posición desde la cual ejerció control sobre las fuerzas armadas, el poder judicial, la política exterior y la Guardia Revolucionaria Islámica.
Durante más de tres décadas, Jamenei consolidó el sistema clerical iraní y fortaleció decisivamente a la Guardia Revolucionaria, que amplió su influencia y se consolidó como uno de los principales pilares del régimen.
En el plano interno, enfrentó sucesivas protestas sociales y políticas, sin embargo, en todos los casos, las fuerzas de seguridad reprimieron las movilizaciones. A nivel internacional, impulsó el llamado “Eje de la Resistencia”, apoyando a aliados en Siria, Líbano, Gaza y Yemen, mientras mantenía una postura de confrontación con Estados Unidos e Israel y defendía el programa nuclear iraní como emblema de soberanía nacional.
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¿Quién será el proximo líder supremo?
Luego de varias negociaciones fallidas entre Estados Unidos e Irán, E.E.U.U e Israel lanzaron un ataque militar conjunto contra territorio iraní. Durante la operación murió Alí Jamenei, lo que abre un periodo de incertidumbre sobre la sucesión y el futuro político de Irán.
El líder supremo en Irán debe ser un clérigo conforme al principio del vilayat-e faqih o tutela del jurista islámico, que establece que, la máxima autoridad política y religiosa recae en un erudito del islam chií. Desde esa posición, el líder supremo tiene la última palabra en todos los asuntos de Estado.
La influencia de Alí Jamenei se ejercía en gran medida a través de su círculo más cercano de asesores, pero tras los ataques del sábado no está claro cuántos de esos altos funcionarios han sobrevivido.
A sus 86 años, Jamenei nunca designó públicamente a un sucesor, lo que profundiza la incertidumbre sobre quién podría reemplazarlo.
