Estados Unidos.- El senador republicano estadounidense Lindsey Graham, una de las figuras más influyentes del Partido Republicano y cercano aliado del presidente Donald Trump, falleció ayer a los 71 años tras sufrir una disección aórtica provocada por una enfermedad cardiovascular arteriosclerótica, según un informe preliminar de la Oficina del Médico Forense del Distrito de Columbia.
La muerte de Graham representa una pérdida significativa para los republicanos en el Senado, donde era considerado un operador político clave y uno de los principales enlaces entre el Congreso y la Casa Blanca de Trump.
Durante su trayectoria, se consolidó como una de las voces más firmes de su partido en temas como la política exterior hacia Irán, el respaldo a Israel y, más recientemente, el apoyo a Ucrania en su guerra contra Rusia.
Graham se encontraba en su cuarto mandato consecutivo en el Senado por Carolina del Sur y le quedaban meses para concluir su periodo.
Apenas semanas antes de su fallecimiento había ganado las primarias republicanas para buscar la reelección en los comicios de medio mandato de noviembre de 2026, con el respaldo público de Trump.
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Su ausencia obliga al Partido Republicano a acelerar la designación de un sustituto para ocupar temporalmente el escaño y preparar una estrategia electoral para conservar la curul en los próximos comicios.
El gobernador de Carolina del Sur deberá nombrar a un reemplazo, mientras los republicanos enfrentan el reto de mantener su ventaja en una Cámara alta donde cada escaño puede resultar decisivo.
