Colombia.- Colombia enfrenta una situación de profunda angustia y despliega esfuerzos sobrehumanos tras el terremoto de magnitud 7.4 que sacudió al país el lunes y dejó una cifra oficial de 188 muertes, aunque autoridades regionales elevaron la cantidad a al menos 240.
La tragedia se concentra principalmente en Cali, con 95 víctimas mortales, y en el departamento de Risaralda, que contabiliza 90, la mayoría en su capital, Pereira.
Otros departamentos afectados son el Valle del Cauca (35 muertes adicionales), Chocó (14) y Caldas (6). En medio de los escombros, las historias de supervivencia ofrecen breves destellos de esperanza.
En Cali, el rescate de Diana Troncoso, una biomédica de 31 años, conmovió al país tras permanecer atrapada horas en el colapsado edificio Torres del Limonar. El socorrista Santiago Aguirre, calificado como héroe, se arriesgó para localizarla tras escucharla golpear un armario.
Sin embargo, en el mismo sitio, la zozobra persiste para el periodista Carlos Andrés Aponte, quien espera noticias de sus padres y su sobrina, atrapados bajo toneladas de concreto.
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Cámaras térmicas han detectado señales de vida en la estructura, manteniendo viva la fe en un milagro. En Pereira, el panorama es igualmente desolador.
Maribel Verano Ramírez recorre los puntos de rescate buscando desesperadamente a su madre, Luz Marina, y a su hermana, Sandra Liliana, quien usa silla de ruedas.
Las labores de búsqueda son extenuantes; los rescatistas trabajan bajo un sol inclemente de 31 grados y una humedad asfixiante. En el barrio La Lorena, se ha vuelto un ritual el “puño en alto”: una señal de silencio absoluto para intentar escuchar cualquier voz o golpe bajo las ruinas.
La dificultad técnica es inmensa. Con más de 45 edificaciones colapsadas sólo en Cali y centenares de desaparecidos, los equipos deben remover escombros manualmente, usando baldes para no comprometer la estabilidad de las estructuras donde aún podría haber vida.
Mientras algunos logran ser rescatados, otros escenarios se llenan de frustración, como cuando los rescatistas deben detenerse para permitir el paso del cuerpo de una madre fallecida, escoltada por el llanto inconsolable de su hijo.
Colombia hoy se debate entre el silencio de la búsqueda y la urgencia de reconstruir un país que ha visto colapsar aeropuertos, hospitales y miles de hogares en el sismo más fuerte del Siglo XXI en su territorio.
