Monterrey.- El 2025 está a punto de cerrar como el segundo con mayor índice de violencia en espectáculos deportivos de Nuevo León que se hayan registrado en los últimos 10 años.
De acuerdo a cifras de la Fiscalía General de Justicia Estatal, de enero a noviembre del periodo en curso, se han denunciado 10 casos por agresiones de este tipo en diversos puntos del área metropolitana.
Según el recuento, agosto fue el mes con mayor cúmulo de hechos al presentar 4 casos; mientras que, en enero y marzo se presentaron 2 y en los meses de octubre y noviembre, uno respectivamente.
Hasta el momento, la autoridad no ha dado a conocer los delitos presentados en el mes de diciembre, pero se estima que en la primera quincena del año entrante se tenga el balance total.
Esta situación de violencia está solo por debajo del año 2023, periodo en el que se registraron 13 casos, de los cuales, en abril fueron 4, en mayo y agosto 2, en septiembre y octubre 1 por mes, en noviembre 2 y en diciembre otro más.
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Dicho escenario está de cara al Mundial de Futbol 2026, que se vivirá en la entidad con el arribo de viajeros nacionales y extranjeros para disfrutar de los encuentros deportivos.
Con ello, una de las propuestas del PRI en la Cámara de Diputados trata de endurecer con penas más severas los actos de violencia en los estadios.
La iniciativa contempla un castigo de hasta 12 años de prisión para las personas que inciten o causen agresiones sin importar si se trata de aficionados o los mismos deportistas y sus cuerpos técnicos.
En fechas recientes el Club de Fútbol Tigres informó las medidas aplicadas tras los hechos violentos ocurridos al final del partido contra el América, correspondiente a la Jornada 5 de la Liga MX, en el Estadio Universitario.
De acuerdo con el comunicado emitido por el club, en la tribuna de la Zona de Gol Norte se registró un enfrentamiento que dejó como saldo la detención de tres personas identificadas como Erick de 24 años, Alberto de 52 y Víctor de 54 años.
Se precisó que todos los implicados fueron consignados a las autoridades policiales y, como sanción interna, el club retiró sus abonos y prohibió definitivamente su acceso al estadio.
