Monterrey. - Pese a las bajas temperaturas, cercanas a los 6 grados centígrados, provocadas por el frente frío número 27 que afecta al estado, las personas que laboran en obras de construcción continúan realizando sus actividades en distintos puntos del área metropolitana.
En el centro de Monterrey, cuadrillas completas enfrentan el clima para no detener proyectos y asegurar el sustento económico de sus hogares.
Tal es el caso de Ángel Rodríguez Alonso, quien se desempeña como instalador de piso en construcciones; Isidro, dedicado a la carpintería en obra negra; y Jorge Alberto Martínez, también carpintero, quienes trabajan en una construcción de una torre de departamentos ubicada en el primer cuadro de la ciudad.
Los tres coinciden en que, aunque el frío complica las jornadas, no es una opción dejar de acudir, ya que de su salario depende el sustento de sus familias.
Desde temprana hora llegan a la obra con el equipo necesario para cumplir con su labor, aun cuando las temperaturas son poco favorables.
Debido a que permanecen expuestos al aire helado durante varias horas, los trabajadores han tenido que recurrir a distintas formas de protección para soportar el clima.
Utilizan varias capas de ropa debajo de su uniforme, además de guantes, chamarras y prendas térmicas que les permiten conservar el calor corporal mientras continúan con sus tareas.
“Protegernos bien, con un chocolatito caliente, con guantes, con seguridad y todo, con chamarras; traemos hasta pijama, son tres capas de ropa más la chamarra”, reveló Ángel, quien explicó que esta es la única manera de evitar enfermedades y poder cumplir con la jornada completa.
Isidro y Jorge compartieron que también usan playeras térmicas y gorros, ya que el viento se cuela entre los edificios en construcción y hace que el frío se sienta con mayor intensidad.
A pesar de ello, no consideran detenerse, pues cada día trabajado representa el dinero que llevarán a casa.
Reconocen que en ocasiones pueden surgir imprevistos familiares que les impidan asistir, como la atención de un hijo o un pariente enfermo.
“Antes avisamos a nuestros jefes; si no podemos venir, ahí le avisamos a ellos y así, para no dejar a la familia, sobre todo”, comentó Isidro.
Ángel cuenta con más de 30 años de experiencia trabajando tanto en altas como en bajas temperaturas, ya que es el sostén principal de su hogar.
Isidro, por su parte, tiene alrededor de 25 años en el oficio, mientras que Jorge suma siete años como carpintero.
Estos dos últimos llegaron desde Veracruz y Chiapas, respectivamente, al estado de Nuevo León en busca de mejores oportunidades laborales.
Para ellos, soportar el frío es parte del sacrificio que implica ofrecer un mejor futuro a sus familias y cubrir los gastos básicos, aún cuando el clima no sea el mejor aliado.