Monterrey. – La tos ferina ya está presente en Nuevo León, y es que de acuerdo al reporte de la semana epidemiológica número 8 del presente 2026, el estado registró sus primeros dos casos positivos a esta enfermedad infecciosa.
Estos casos corresponden a un hombre y a una mujer, y convierten a Nuevo León en una de las pocas entidades del país en aparecer en este listado.
Hasta el momento, Coahuila es el estado más afectado por la tos ferina con ocho casos positivos en lo que va del año.
Enseguida aparece Chiapas, con siete; Chihuahua, con cuatro; Guanajuato, con tres; Jalisco, Nuevo León y Querétaro con dos cada uno, y finalmente Ciudad de México y Baja California con un positivo.
En total, el país registra hasta este día 32 casos positivos a tos ferina, de los cuales 16 son hombres y 16 mujeres.
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Durante el 2025, Nuevo León contabilizó 30 casos confirmados a esta enfermedad, convirtiéndose así en la segunda entidad más afectada solo por atrás de Ciudad de México, que arrojó 37 positivos.
¿Qué es la tos ferina?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) describe a la tos ferina como una enfermedad bacteriana muy contagiosa que afecta al tracto respiratorio.
Está causada por una bacteria (Bordetella pertussis o Bordetella parapertussis) que se encuentra en la boca, la nariz y la garganta de una persona infectada.
Suele transmitirse principalmente al inhalar las gotitas de la nariz o la garganta de personas infectadas.
¿Cuáles son sus síntomas?
Los síntomas suelen aparecer entre 7 y 10 días después de la infección, pero también pueden aparecer hasta 21 días después.
- Inicialmente se presentan estornudos, secreción nasal, fiebre baja y tos leve.
- En dos semanas, la tos se vuelve más intensa y se caracteriza por episodios de tos rápida y repetida, seguida de un sonido similar a un graznido o un silbido agudo.
- Al principio se producen por la noche y luego se vuelven más frecuentes durante el día y pueden reaparecer durante uno o dos meses.
- Los adolescentes, los adultos o los niños parcialmente inmunizados suelen presentar síntomas más leves o atípicos, por lo que en estos grupos, además de en los bebés muy pequeños, la tos ferina puede ser más difícil de diagnosticar.
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