Feminicidios que siguen sin justicia: estas son sus historias

Historias como estas se repitieron a lo largo del contingente: madres, hermanas, amigas y compañeras que caminaron con la esperanza de que sus voces sean escuchadas.

Créditos: Paola Treviño
Escrito en LOCAL el

Monterrey.-  Entre consignas, pancartas y fotografías de víctimas, muchas de las mujeres que participaron en la marcha del Día Internacional de la Mujer no solo acudieron a manifestarse: caminaron para exigir justicia por casos de feminicidio que, aseguran, permanecen sin resolverse.

Una de ellas fue Pamela Martínez, quien marchó para pedir justicia por su amiga Blanca Liliana, una maestra originaria de Marín, Nuevo León, asesinada presuntamente por un hombre que, afirma, sigue prófugo.

“Vengo a marchar por la maestra Blanca Liliana. Raúl Martínez, que tiene orden de aprehensión, entró a su casa, le dio dos balazos y le quitó la vida”, dijo.

Según relató, el crimen ocurrió en enero del año pasado y, pese a que las autoridades tenían información sobre el presunto responsable, asegura que no se han realizado acciones suficientes para detenerlo.

“¿Cómo puede ser posible que nos sigan matando o desapareciendo y nadie haga nada? Queremos justicia. Ya estamos cansadas de que defiendan más monumentos que a nosotras, que estamos vivas”, expresó.

Para Pamela, la maestra Liliana no solo fue una docente, sino una persona cercana que ayudó a muchas generaciones de estudiantes.

A la marcha también acudió Abigail González, integrante de un colectivo feminista de Tampico, Tamaulipas, quien viajó para exigir justicia por el feminicidio de Karla Roses, una adolescente de 14 años asesinada hace dos años.

“Hoy vengo a gritar por justicia para Karla Roses. Ella era una niña de tan solo 14 años, a quien le arrebató la vida su feminicida, Xabiany. Hasta el día de hoy no hay justicia para ella”, dijo.

Foto: Paola Treviño

Explicó que recientemente se realizó una audiencia en el caso, pero fue reprogramada para abril, lo que ha generado molestia entre familiares y acompañantes.

“Es una burla lo que han hecho las autoridades. Desde antes ya había denuncias y evidencia de maltrato hacia ella, pero nadie actuó y terminó en un feminicidio”, lamentó.

Entre las asistentes también se encontraba Mía López, quien marchó acompañada de sus padres para exigir justicia por el asesinato de su hermana Brittany, de 15 años, ocurrido a inicios de este año en Nuevo Laredo, Tamaulipas.

Según contó, el presunto responsable era la pareja sentimental de la joven y también menor de edad, quien actualmente permanece en un centro juvenil.

Mía explicó que su familia vive entre el dolor y la indignación, pues consideran que las sanciones para menores de edad son insuficientes para un crimen de esa magnitud.

“Ahorita mis papás están presentes, pero no tienen voz para esto porque les duele. A mí también me duele, pero me tengo que hacer fuerte. Para mí es impotencia, enojo… de todo. Por eso vine a marchar”, expresó.

Historias como estas se repitieron a lo largo del contingente: madres, hermanas, amigas y compañeras que caminaron con la esperanza de que las voces colectivas logren lo que, dicen, las autoridades aún no han resuelto: justicia para las víctimas.

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