Monterrey.- En los últimos años, la presencia de animales silvestres y exóticos en zonas urbanas de Nuevo León ha generado sorpresa entre la población y movilización de autoridades; sin embargo, especialistas advierten que este fenómeno responde tanto a una mayor visibilidad como a la falta de medidas efectivas para disuadir su presencia.
Uno de los casos más recientes ocurrió este lunes en la comunidad La Boca, en el municipio de Santiago, donde habitantes captaron a un babuino desplazándose sobre una barda en una zona habitacional. Tras el reporte, Protección Civil municipal inició un operativo de búsqueda y pidió a la ciudadanía no intentar acercarse ni alimentarlo, debido al riesgo que representa.
A este hecho se suman otros eventos registrados durante marzo, como la presencia de un antílope eland en calles cercanas al Estadio de Rayados, en Guadalupe; el rescate de un ejemplar de mono araña que se encontraba en cautiverio en Escobedo; así como avistamientos de coyotes y jabalíes en distintos puntos del Área Metropolitana.
Incluso, ese mismo mes se reportó un caso fuera del estado, en el desierto de Coahuila —en los límites con Nuevo León y Estados Unidos, donde fue localizada una pareja de jirafas.
Los antecedentes no son recientes. En junio de 2025, vecinos de la colonia Rincón de las Montañas, en Monterrey, alertaron sobre la presencia de un puma que deambulaba por la zona; ese mismo mes, también se reportó un tigre de bengala suelto en un área rural de Salinas Victoria.
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Asimismo, en 2024, durante un cateo en un inmueble del municipio de Monterrey, elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones localizaron un tigre de aproximadamente un año de edad.
De acuerdo con Miguel Gómez del Colegio de Médicos Veterinarios Zootecnistas SOMEXVET estos avistamientos no necesariamente significan un aumento real de fauna, sino una mayor visibilidad.
“Hoy en día es más fácil reportarlos porque todos traemos un celular con cámara. Además, hay más conciencia social; antes la reacción era agredir a los animales, ahora la gente busca protegerlos”, explicó.
El especialista indicó que otro factor clave es la pérdida de temor de los animales hacia los humanos, lo que ha propiciado que especies como osos, mapaches o coatíes se acerquen con mayor frecuencia a zonas habitadas.
No obstante, advirtió que prácticas como dejar basura al exterior de las viviendas o alimentar a los animales agravan el problema, ya que los habitúan a depender de los humanos.
“Darles de comer es lo peor que podemos hacer. También la basura los atrae; tienen un olfato muy desarrollado y pueden detectarla a grandes distancias. Incluso llegan a meterse a las casas en busca de alimento”, explicó.
Sobre el caso del babuino, aclaró que se trata de una especie exótica originaria de África, por lo que su presencia en Nuevo León apunta a un escape y es peligroso: “Es un animal que definitivamente se le escapó a alguien. Debe ser localizado y capturado de inmediato, porque puede ser peligroso, especialmente para niños”, advirtió.
Por su parte, el ex director de Parques y Vida Silvestre en NL, Roberto Chavarría, coincidió en que el caso del babuino es particularmente delicado por sus capacidades físicas y cognitivas.
“Es un problema grave. Son animales muy inteligentes, fuertes y con gran capacidad de reacción. Un primate enojado puede ser incluso más peligroso que otros animales salvajes”, afirmó.
Chavarría también atribuyó el incremento de interacciones con fauna silvestre a la expansión urbana y a la falta de medidas para disuadir su presencia y advirtió que, de continuar esta tendencia, los incidentes entre humanos y animales serán inevitables.
“La gente los alimenta y los ve como algo curioso, cuando en realidad se está generando una relación peligrosa. Los animales empiezan a ver al humano como proveedor de comida”, explicó.
Ambos especialistas coincidieron en la necesidad de reforzar campañas de concientización, evitar alimentar a los animales, resguardar adecuadamente la basura y reportar cualquier avistamiento a las autoridades.
