¿A dónde va lo que tiras? Así opera CIPRES, el relleno sanitario más grande de Red Ambiental

El centro CIPRES de Red Ambiental en Salinas Victoria procesa diariamente 3 mil toneladas de basura con tecnología que elimina olores y protege el subsuelo.

¿A dónde va lo que tiras? Así opera CIPRES, el relleno sanitario más grande de Red Ambiental
¿A dónde va lo que tiras? Así opera CIPRES, el relleno sanitario más grande de Red AmbientalCréditos: Roberto Gómez / ABC Noticias.
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Salinas Victoria.- Cuando usted saca la basura de su casa o negocio y ve cómo el camión se la lleva, lo más probable es que en cuestión de segundos deje de pensar en ella. Para el CIPRES de Red Ambiental, en cambio, ese momento representa apenas el inicio de un proceso diario que combina operación, control técnico y manejo especializado de residuos.

El Centro Integral de Procesamiento de Residuos (CIPRES), ubicado en Salinas Victoria, Nuevo León, es una de las bases más grandes de la empresa a nivel nacional.

En este sitio se reciben residuos sólidos urbanos, comerciales e industriales que llegan en unidades de recolección para pasar por un proceso que inicia con su revisión y concluye con su disposición final o en aprovechamiento de Red Ambiental.

Alejandro Rodríguez, supervisor de operaciones, explicó que diariamente ingresan alrededor de tres mil toneladas de residuos, las cuales son inspeccionadas para descartar materiales peligrosos o biológico-infecciosos.

“Lo que realizamos le llamamos confinamiento de residuos. Viene siendo el acomodo, compactación y cobertura de los residuos. De manera muy global, así es como funciona un relleno sanitario”, detalló.

La operación se desarrolla bajo los lineamientos de la Norma 083 de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), que regula este tipo de instalaciones en el país, apegados a la filosofía de la empresa de cumplir con los más altos estándares de calidad. 

Después de la validación, los residuos son trasladados a grandes espacios conocidos como celdas de confinamiento. Estas estructuras pueden alcanzar hasta 10 metros de profundidad, 300 metros de largo y 100 metros de ancho, y están diseñadas para integrarse en una macrocelda que, con capas sucesivas, puede llegar hasta los 50 metros de altura.

En el lugar operan compactadores de hasta 42 toneladas, equipados con llantas especiales de picos que permiten reducir el volumen de los residuos y estabilizar la superficie. Esto facilita el tránsito seguro tanto de trabajadores como de maquinaria pesada, además de permitir la colocación de nuevas capas de relleno.

Durante la visita de ABC Noticias al CIPRES, incluso se pudo observar y percibir que, a través de las medidas de innovación tecnológica y manejo de este sitio, pese a ser un lugar disposición final de residuos, no se generan malos olores.

Y es que, como parte de las medidas de protección ambiental, el sistema cuenta desde su base con una barrera impermeable que evita que los lixiviados —el líquido generado por los residuos— se filtren al subsuelo.

“Se realiza una impermeabilización con un plástico negro. Es polietileno de alta densidad; básicamente es como una bolsa de basura convencional, pero de carácter industrial y con altos grados técnicos para soportar impactos y cortes”, explicó Rodríguez.

Estos líquidos son conducidos mediante canales hacia un cárcamo, donde posteriormente son recirculados para contribuir al proceso de degradación y apoyar en el control de emisiones de polvo.

Sobre este procedimiento, el especialista añadió: “Gestionamos el biogás por medio de la quema y el lixiviado por medio de la recirculación. El biogás contamina diez veces menos si se quema que si no se hace”.

El manejo diario también contempla la cobertura de los residuos cada 24 horas con una capa de arcilla, una medida que ayuda a reducir olores, evitar la dispersión de contaminantes y limitar la liberación de gases.

Además de la operación activa, el modelo incluye acciones posteriores al cierre del sitio. Una vez concluida su vida útil, el relleno sanitario debe permanecer bajo supervisión durante al menos 15 años, con el objetivo de mantener el monitoreo ambiental del área confinada.

Este funcionamiento con respeto al medio ambiente, medidas de eficiencia y regulación ponen en práctica el lema “Somos mucho más que los de la basura” que esta empresa ha acuñado por casi 30 años de existencia.