Monterrey.- La industria inmobiliaria de Monterrey enfrenta uno de sus momentos más complejos de los últimos años tras una combinación de factores financieros, administrativos y sociales que provocaron retrasos en proyectos habitacionales y afectaciones a inversionistas, señaló Pedro Dávila, experto inmobiliario y socio de Quantium Desarrollos.
En entrevista con ABC Radio, Dávila explicó que el sector pasó de ser uno de los más sólidos del país a enfrentar una “tormenta perfecta” derivada de diversos acontecimientos que alteraron las corridas financieras de los desarrollos inmobiliarios.
El especialista detalló que uno de los principales problemas fue la paralización de permisos de construcción durante la administración municipal 2021-2024 en Monterrey, encabezada por Luis Donaldo Colosio.
A esto se sumaron factores externos como el incremento en las tasas de interés, la pandemia, la crisis hídrica y los problemas ambientales registrados en la entidad.
“Se detuvieron por completo 2 mil 500 permisos en la administración anterior, pero también la pandemia, reinicio de obras y ganar la confianza del mercado. Después de eso vienen los cambios gubernamentales, la crisis hídrica, el alza de tasas de interés y terminamos con una crisis ambiental. Entonces se hizo un cúmulo de cosas en poco tiempo y eso definitivamente derivó en que los proyectos tuvieran retrasos”, afirmó Dávila.
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El socio de Quantium señaló que todas estas situaciones generaron incumplimientos en tiempos de entrega y afectaron a compradores e inversionistas que apostaron por proyectos en preventa.
Destacó la entrada en vigor de la llamada Ley de Preventas en Nuevo León, implementada desde el 17 de marzo de 2025 para brindar mayor protección jurídica a quienes adquieren inmuebles antes de su construcción.
El desarrollador explicó que durante décadas la industria utilizó contratos de oferta de compra que no estaban regulados legalmente, situación que quedó expuesta cuando comenzaron los retrasos en diversos proyectos.
La nueva legislación obliga a los desarrolladores a contar con permisos de construcción antes de comercializar propiedades, además de establecer penalizaciones económicas en caso de cancelaciones.
Entre las disposiciones también se contempla que cualquier depósito entregado por un cliente sea considerado legalmente como aceptación de oferta.
Dávila indicó que actualmente uno de los principales desafíos del sector es recuperar la confianza de los compradores y lograr que los proyectos rezagados puedan concluirse.
“Hoy en día necesitamos que los proyectos que tienen retraso salgan adelante para poder cumplir con todas aquellas personas que compraron sus propiedades”, señaló.
Agregó que actualmente existe una mayor coordinación entre bancos, desarrolladores, clientes y autoridades para tratar de sacar adelante las obras detenidas.
Sobre las recomendaciones para quienes buscan invertir en bienes raíces, Dávila pidió analizar cuidadosamente el objetivo de la compra y entender los riesgos que implica adquirir propiedades en preventa.
También recomendó verificar que los proyectos cuenten con permisos vigentes, revisar la experiencia del desarrollador y confirmar que exista respaldo financiero mediante créditos bancarios autorizados.
El experto inmobiliario consideró que Monterrey seguirá siendo uno de los principales mercados del país, aunque señaló que el futuro del sector dependerá en gran medida de recuperar la confianza perdida y avanzar hacia modelos urbanos más densificados, además de explorar inversiones en destinos turísticos y segundas viviendas como nuevos polos de plusvalía.
