Monterrey.- Las tres principales presas de Nuevo León mantienen buenos niveles de almacenamiento, de acuerdo con el reporte de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) emitido este domingo, donde La Boca se ubica al 96.08 por ciento de su capacidad, Cerro Prieto al 93.60 por ciento y El Cuchillo al 59.83 por ciento.
Al comparar estas cifras con las registradas a mediados de junio, los niveles se mantienen prácticamente estables, ya que La Boca pasó de 95.59 a 96.08 por ciento, lo que representa un ligero incremento; Cerro Prieto descendió de 95.44 a 93.60 por ciento y El Cuchillo pasó de 60.80 a 59.83 por ciento, variaciones mínimas que mantienen a los tres embalses en condiciones favorables.
En comparación con el reporte emitido el pasado 1 de julio, las tres presas mostraron disminución en sus almacenamientos.
La Boca registró una ligera baja al pasar de 96.58 a 96.08 por ciento y Cerro Prieto también mostró una disminución al pasar de 95.26 a 93.60 por ciento, aunque ambas continúan con un almacenamiento superior al 90 por ciento de su capacidad.
El Cuchillo descendió de 61.14 a 59.83 por ciento, manteniéndose cerca del 60 por ciento de llenado, un nivel considerado suficiente para el abastecimiento del Área Metropolitana de Monterrey.
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Pese a estas variaciones, las tres presas continúan con niveles favorables para garantizar el suministro de agua durante la temporada de verano, cuando el consumo suele incrementarse por las altas temperaturas.
Los datos de Conagua reflejan que los embalses conservan reservas importantes gracias a las lluvias registradas durante las últimas semanas en diferentes regiones del estado, las cuales han contribuido a mantener un balance positivo en el almacenamiento.
La situación contrasta con la crisis hídrica que enfrentó Nuevo León hace cuatro años, cuando los niveles de las presas descendieron a mínimos históricos debido a la sequía, obligando a implementar cortes programados en el servicio de agua.
Desde entonces, las precipitaciones registradas en distintas temporadas han permitido la recuperación gradual de los embalses y el fortalecimiento de las reservas para enfrentar los periodos de mayor demanda.
Además de favorecer el almacenamiento, las lluvias recientes incrementaron los escurrimientos hacia ríos y arroyos que alimentan las presas, ayudando a conservar niveles estables en las principales fuentes de abastecimiento del estado.
