Santiago.- Cada fin de semana, Santiago recibe a tantos visitantes como habitantes tiene. La cifra le gusta a David de la Peña porque resume su trabajo: el turismo da ingresos a cerca del 70 por ciento de la comunidad, pero también obliga a cuidar dos poblaciones a la vez.
“Además de cuidar la seguridad de nuestra gente, debemos garantizar la tranquilidad de quienes nos visitan”, dice el alcalde.
Él conoce las dos caras. Creció en este pueblo, entre paseos de fin de semana a la Sierra, a la Presa de La Boca y a la Plaza Ocampo, y antes de gobernar administraba restaurantes, un oficio que no ha soltado: escuchar al cliente, decidir con base en resultados, cuidar cada peso.
“Tanto en una empresa como en un gobierno, lo que importa es dar resultados positivos”, afirma quien llegó a la alcaldía como el edil más joven en la historia del municipio.
¿Cómo fue ganarse la confianza de la ciudadanía siendo tan joven?
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Ser el Alcalde más joven de Santiago fue un gran honor, pero también una responsabilidad enorme. La confianza de la ciudadanía no se pide, hay que ganársela, y mi mejor herramienta fue ponerme a trabajar. Si la gente nos dio la confianza por segunda vez, es porque vieron resultados.
Esos resultados se han puesto a prueba lejos del centro y sus turistas, en la parte alta del municipio. Ahí los incendios forestales quemaron 18 mil hectáreas en 2022; su gobierno respondió con un Protocolo de Reacción Inmediata que coordina al municipio con Protección Civil, CONAFOR, Guardia Nacional y SEDENA, y desde entonces el daño ha bajado a menos de mil hectáreas por año.
En esas comunidades serranas su administración instaló 473 luminarias nuevas, intervino más de 150 mil metros cuadrados de caminos rústicos e impulsó programas como “Emprende Más” y la siembra de girasoles.
Santiago tiene un territorio grande, ¿cómo llegan los servicios a las zonas más alejadas?
Es un reto para cualquier administración con una geografía tan diversa. Pero si algo tenemos claro es que aquí nadie se queda atrás. En Santiago el desarrollo no es privilegio de unos cuantos, es una posibilidad para todos.
La misma lógica sostiene su estrategia de seguridad: una Policía equipada que redujo más de 30 por ciento los delitos patrimoniales y tiene a Santiago, en lo que va del año, como el municipio con más indicadores en verde en el Semáforo del Delito de la Fiscalía estatal.
Hoy sus apuestas mayores están en marcha: el Centro Integral de Cuidados, la Unidad Deportiva San Pedro y el primer hospital de especialidades del municipio, que construirá el Hospital Universitario en un terreno donado por el ayuntamiento.
¿Por qué obra específica te interesa que sea recordada esta administración?
Más que una obra en específico, esperamos que la comunidad nos recuerde como la Administración que marcó un antes y un después para Santiago.
Las obras por sí mismas no son legados, tienen que impactar verdaderamente en la vida de la comunidad. El día del alcalde termina donde empieza: en su casa, con su esposa y sus tres hijos, en el desayuno que defiende como su momento favorito.
De su madre aprendió la empatía y el servicio; de su padre, que “los hijos aprenden más de lo que ven que de los consejos que les das”. Quizá por eso insiste en los resultados: al final, dice, uno siempre está dejando un ejemplo, y hay que asegurarse de que sea el correcto.
