Monterrey.- Antes de que salga el sol, Brandon Verástegui se maquilla, toma sus clavas, un balón y un paraguas para convertirse en “Bolita de Limón” y salir a los cruceros de la ciudad para llevar el sustento a su esposa y sus dos hijos entreteniendo a desconocidos en cada semáforo.
A las 4:40 de la mañana se levanta, se caracteriza y sale alrededor de las 6:00 horas para buscar un crucero y a las 7:00 inician los shows de 25 a 35 segundos.
Brandon coloca el balón girando en la punta del paraguas y lanza las clavas al aire ante decenas de automovilistas. Bajo el calor, la lluvia o el frío, Brandon trabaja hasta las 15:00 horas y gana entre 300 y 400 pesos, cantidad que incrementa con eventos sociales.
“Tengo mi esposa y tengo dos niños, y con lo que gano todo va sumando. Ya sea lo que gano aquí, más los eventos, todo se junta”, comentó.
Para “Bolita de Limón” el maquillaje representa mucho más que un personaje; es una manera de dejar atrás cualquier preocupación.
“A veces uno carga muchas cosas y, al maquillarse, haz de cuenta que se te olvida todo. Entras a otro yo, te conviertes en otro personaje. Podrás estar triste o partiéndote por dentro, pero te maquillas y te cambia todo el chip”, relató.
Brandon comenzó a practicar malabarismo a los 15 años y hoy, doce años después, continúa feliz de su decisión.
“Lo que más me satisface es cambiarles el rostro a los conductores. A veces andan fatigados y se van con una sonrisa y, aunque no me den una moneda, yo me voy satisfecho”, expresó.
Mientras miles de automovilistas avanzan, “Bolita de Limón” espera pacientemente el siguiente semáforo en rojo, y en medio minuto sorprende, provoca una sonrisa y, con suerte, consigue unas monedas para llevar el sustentoa su casa.
