Redes sociales y menores: el debate que llega a las aulas y al Congreso de NL

El gobierno federal y el Congreso local abren la discusión sobre cómo proteger a niños y adolescentes sin aislarlos del entorno digita.

El Gobierno estatal firmó en junio alianzas con UNICEF y ONU Mujeres para campañas contra violencia digital y familiar
El Gobierno estatal firmó en junio alianzas con UNICEF y ONU Mujeres para campañas contra violencia digital y familiarCréditos: IA
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Monterrey.-  El celular y las redes sociales ya son parte del salón de clases. Regular su impacto en los menores sin aislarlos del entorno digital es el reto que México y Nuevo León intentan destrabar, un debate que se abrió a nivel nacional y ya bajó al Congreso del estado.

El 6 de este mes, la presidenta Claudia Sheinbaum abrió una consulta nacional para regular las plataformas digitales, la inteligencia artificial y el uso de celulares en escuelas. Pidió que la medida no se imponga desde el poder.

“Tiene que ser una decisión colectiva. Que haya conciencia de los impactos y los jóvenes no sientan una imposición”, dijo.

Como parte del proceso, la dependencia abrió foros regionales de consulta con docentes, rectores, familias y estudiantes.

A nivel local, el Congreso analiza restringir el acceso a redes sociales a adolescentes de 15 años, pero aterrizar la medida enfrenta resistencias jurídicas, dilemas en las aulas y un vacío frente a las grandes tecnológicas.

Choque de derechos

El obstáculo inicial es constitucional. Restringir el acceso a plataformas topa con el Artículo 6º, que garantiza el acceso a internet como derecho humano. Constitucionalistas advierten que una prohibición permitiría impugnaciones, por lo que el Ejecutivo federal optó por consultar antes que decretar.

En Nuevo León se cuenta con una Ley de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes que reconoce ese mismo acceso a las tecnologías, de modo que restringir y garantizar deberán conciliarse en un mismo marco.

La trampa del aula

Muchos padres exigen frenar el acoso digital y, a la vez, se niegan a que la escuela retire el aparato: lo quieren encendido para ubicar a sus hijos y comunicarse ante cualquier imprevisto.

Los maestros, en medio, advirtieron a través de sus secciones sindicales que decomisar o custodiar teléfonos los expone a demandas de las familias.

En Monterrey, las madres Alexandra Fernández y Ana Sofía Guerra impulsan el movimiento “No es Momento”, que agrupa a padres de colegios como el Americano y el Himalaya.

Su método son pactos por salón o grado para retrasar la entrega del primer teléfono con internet hasta los 14 años y el acceso a redes sociales hasta los 16.

El acuerdo comunitario ataca la raíz del problema, la presión entre pares: cuando todo un grupo firma, desaparece el argumento de que todos en el salón tienen celular. El movimiento se apoya en las tesis del psicólogo Jonathan Haidt, autor de La generación ansiosa.

Consumo sin freno

El punto de partida en México es un consumo intensivo y precoz. El ingreso a las plataformas ocurre en promedio a los 8 años, y la conectividad entre adolescentes alcanza el 90%, según el IFT.

Los usuarios mayores de 16 años navegan un promedio de 7.32 horas diarias, la mayoría dedicadas a redes y aplicaciones de mensajería. Entre los niños, TikTok domina como la red más usada, seguida de YouTube y WhatsApp.

A eso se suma la inteligencia artificial, uno de los ejes de la iniciativa federal. Ocho de cada diez estudiantes recurren a IA para tareas, y uno de cada diez la emplea como apoyo emocional, un uso que la regulación en discusión apenas empieza a considerar.

La restricción cae sobre el usuario, pero no sobre la plataforma. México carece de una ley que obligue a TikTok, Meta o Google a verificar la edad real de sus usuarios o a desactivar algoritmos de recomendación para menores, a diferencia de la Unión Europea.

Rezago y riesgo

Un estudio de la Universidad de Milán-Bicocca concluyó que abrir una cuenta en redes entre los 11 y 12 años provoca un rezago escolar de seis meses. La OCDE documentó que las adolescentes de 15 años pasan más tiempo en redes que varones en todos los países medidos: Chile encabeza con casi 49 horas semanales y Japón es el más bajo.

El informe Disrupting Harm México, de UNICEF, ECPAT e INTERPOL, midió la cara más grave. Uno de cada ocho adolescentes usuarios de internet, 1.6 millones de menores, sufrió abuso o explotación sexual digital en un año; el 67% de casos ocurrió sólo en redes sociales, en dos de cada tres la víctima conocía al agresor y menos del 1% denunció.

El representante de UNICEF en México, Fernando Carrera Castro, dimensionó el problema al presentar el informe.

“El abuso y la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes en línea ya no es un fenómeno aislado, sino una amenaza creciente, silenciosa y en expansión”, declaró.

Nuevo León expuesto

El estado ocupa el tercer lugar nacional en penetración de internet en los hogares, según el INEGI, y esa conectividad tiene un reverso.

El Módulo sobre Ciberacoso 2024 reportó que el 18.8% de las personas de 12 años y más usuarias de internet en la entidad sufrió ciberacoso.

El hostigamiento escolar migró a grupos privados de WhatsApp y Telegram, a perfiles falsos y a la difusión no consentida de fotografías. Especialistas y diagnósticos locales advierten sobre el arraigo del fenómeno FoMO entre los jóvenes: ansiedad y temor constante a quedar fuera de lo que pasa en sus entornos virtuales.

La psicóloga Mayela García, egresada de la UANL, describió el daño.

“Los niños y adolescentes están construyendo su identidad; pueden tender a compararse con influencers o con la persona que esté de moda. Entre más likes o más gente me siga, entonces, entre comillas, soy mejor; ahí entran cuestiones de validación”, dijo.

Añadió que la facilidad para compartir ubicación en tiempo real abre nuevas formas de ansiedad y de riesgo.

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