Monterrey.- Mientras en Colombia continúan las labores de atención tras el sismo de magnitud 7.4 que sacudió al país, la preocupación también se vive a miles de kilómetros de distancia, entre colombianos que radican en Nuevo León y que buscan conocer el estado de sus familiares y amigos.
En entrevista para ABC Noticias, Melissa Artunduaga y Paula Rosselli, ambas colombianas que actualmente viven en Nuevo León, compartieron cómo han vivido desde el estado la incertidumbre provocada por el movimiento telúrico y las dificultades de comunicación con algunas zonas afectadas.
Melissa, originaria de Cali y quien lleva cuatro años viviendo en Nuevo León, relató que uno de los momentos más difíciles ha sido precisamente no poder establecer comunicación directa con sus padres.
“Creo que es lo más difícil, hacer la comunicación. No he podido hablar con mis padres, aunque sé que están bien porque mi hermano ya viajó para allá, pero no he podido hablar con ellos”, relató.
La incertidumbre se mantiene debido a las dificultades de comunicación y acceso que enfrentan algunas comunidades afectadas. Ante ello, Melissa pidió no perder de vista a Buenaventura, donde aseguró que existen personas que necesitan apoyo debido a las afectaciones en las vías de acceso.
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“Hay muchas personas que están necesitadas, especialmente en Buenaventura. Ellos están encerrados porque las vías de acceso están cerradas”, señaló.
Por su parte, Paula Rosselli, originaria de Bogotá, explicó que logró comunicarse con familiares y amistades, aunque el contacto fue complicado debido a las fallas en la señal que se presentaron durante buena parte del día.
Para ella, una de las mayores preocupaciones se encuentra en las comunidades cercanas al epicentro, particularmente aquellas que permanecen aisladas y con dificultades para recibir ayuda.
“Mucha gente no lo sabe, pero donde fue el epicentro del terremoto se llama San José del Palmar. Esta zona no tiene vías de acceso por carretera ni pavimentadas y son zonas que están muy aisladas de las ciudades. Creo que ahí es donde más ayuda se va a necesitar para esta gente que fue donde sintió más el temblor”, explicó.
Ambas también agradecieron al pueblo mexicano por la solidaridad que existe entre México y Colombia y confiaron en que el apoyo pueda llegar pronto a las comunidades afectadas.
Además de víveres, consideraron importante respaldar económicamente a organizaciones que trabajan en la emergencia, así como facilitar herramientas y recursos para continuar con las labores de rescate de personas que pudieran permanecer atrapadas entre los escombros.
Entre la preocupación por sus familias y el deseo de que Colombia pueda recuperarse, Melissa y Paula coincidieron en que la ayuda será fundamental para las comunidades que enfrentan mayores dificultades para comunicarse y acceder a asistencia.
